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  • Blair presenta su primera Spotify Session y despide "Bar Scorpios"

    La reconocida como “Mejor Nueva Artista” por los prestigiosos Premios Gardel, reinterpreta su álbum “Bar Scorpios” y rinde homenaje a Soda Stereo con una reversión de “Entre Caníbales”, junto a un cuarteto de cuerdas. Blair se estará presentando el 18 de septiembre en Deseo , para despedir “Bar Scorpios” y dar comienzo a una nueva etapa musical. Entradas disponibles a través de Enigma Tickets En el marco del programa global de Spotify que invita a artistas a reinterpretar su repertorio en un formato íntimo, conceptual y especialmente curado, Blair presenta su esperada Session, dirigida artísticamente por Marilina Bertoldi y audiovisualmente por Dana Campanello. En esta ocasión, BLAIR profundiza el universo de Bar Scorpios y propone una lectura que amplía su narrativa. A nivel estético, se percibe una clara continuidad con el imaginario del disco, pero esta sesión introduce un giro: allí donde su personaje parecía habitar la espera —como una novia suspendida en el tiempo—, aquí esa promesa no se concreta. En ese quiebre, la sesión no sólo reinterpreta el material existente, sino que también abre una nueva puerta conceptual que anticipa el camino hacia su próximo proyecto. A lo largo de los temas, la artista interpreta canciones como “Rabia al corazón”, “Hombre roto” y “Nunca lo van a entender”, llevándolas a un terreno sonoro más crudo y expresivo. Podés escuchar y ver la Spotify Session acá:

  • Lu Glass: poesía pop

    La inspiración de la poesía y la cultura pop, el proceso artesanal detrás de su nuevo disco, la experiencia colectiva de sus videoclips y la búsqueda técnica para sus próximos shows de este 2026 Por Azul Martinez Flaiman - @azuntvg Foto: @biansifredi Lu Glass no se considera poeta ni estrella pop, pero es el conjunto de ambos mundos lo que define su último disco En la ribera de la noche plutónica. Con influencias que van desde Edgar Allan Poe, Mina Loy y Fabián Casas hasta Los Simpson, Lu recopila y reescribe palabras como una verdadera artesana de la lírica. A lo largo de diez tracks, la artista recorre un universo que navega entre el dream-synth-pop brillante y el indie melancólico, con las dosis justas de psicodelia y paisajes sonoros etéreos que logran amigarse con el caos. En esta entrevista exclusiva, Lu Glass nos sumerge en el proceso detrás de su nuevo álbum, analiza el impacto de la literatura en sus letras y la experiencia colectiva de sus videoclips y sus próximas presentaciones en vivo Musyca Medio: ¿Cómo fue el proceso detrás de este nuevo disco? Lu Glass: Fue con mucha calma. Cuando ya tenía planteadas más o menos las estructuras del álbum, me agarró la pandemia y eso retrasó un poco los planes. Además, en ese momento estaba haciendo una maestría y terminé el disco al mismo tiempo que tenía que meterme en el proceso de la tesis. Entonces me di cuenta de que si lo sacaba en ese momento, no me iba a poder dedicar a tocarlo. Esa espera me llevó a un estado justamente plutónico, que está asociado a los ciclos de las estaciones: ese momento donde la semilla va creciendo debajo de la tierra sin mostrarse, como el otoño y el invierno, para recién salir de esa fase en la primavera. Mostrarlo ahora es hacerle justicia a todo ese trabajo y a la obra. Me encanta cómo quedó, lo amo y ya lo siento como algo cerrado. El hecho de que haya pasado tanto tiempo me permite tener distancia respecto a las emociones que le dieron lugar; esas composiciones son de un momento en el que yo ya no estoy. Ahora lo miro con mucho cariño, pero no estoy tan en carne viva. Eso está bueno, porque me permite hablar del disco y escucharlo sin menospreciarlo. MM: ¿Y qué emociones o situaciones dirías que fueron las que te inspiraron? LG: Cuando empecé en 2019 me puse un poco a bajar y reunir elementos en forma de canciones. Siempre voy trabajando como pequeños retazos, o títulos que voy armando y juntando hasta que se me arma un disco, aunque sea conceptualmente. Voy anotando en un cuaderno y, en general, cuando se me aparecen las ideas o las palabras, después no cambian tanto. Tengo mucha conexión con la certeza: si no tengo la certeza de que algo está bueno y es de determinada manera… lo dejo pasar. Me quedo con las cosas que realmente siento que van. En ese momento había reunido un grupo de temas y dije: "esto es un disco". Todavía no tenía el nombre en ese momento, pero sí tenía casi todos los temas. Fue un momento relacionado con una ruptura amorosa y después con otra pareja nueva, que tampoco terminó bien. Quedó mucho tema de amor y de ruptura de amor, un tema para mí clásico del pop; el tema universal del pop. Están esos sentimientos y algunos otros: dolores de conflictos personales con gente, sentimientos más bien dolorosos. Así los trabajo en parte; más allá de que haga terapia, me resulta curativo hacer canciones con esos sentimientos tristes, me hace bien. MM: ¿Y una vez que lo llevás ahí, qué pensás que pasa? LG: Si tenía un conflicto y lo llevé ahí, logré ponerlo en palabras y música, cuando termino de hacer la canción, sonrío. Paso de estar llorando al goce de crear, de la creación a partir de ese dolor. Me logro entretener y hacer reír; hasta me sube la autoestima sentir que pude hacer algo bueno con una mierda. MM: Claro, transformarlo, catalizarlo en algo LG: Exacto. La función de transformación, para mí, está presente. Por eso tampoco es que me pongo tanto a componer. Son canciones de distintos duelos o dolores, a los que después yo les pongo un montón de data que voy leyendo y siento que se relacionan con eso, que están en la misma onda, o simplemente me gusta cómo suenan. Palabras que, por ejemplo, saco de leer el diario. O de repente, ahora me pasa con reels de Instagram. Esa inspiración surge de cualquier lado. Estoy siempre atenta a algo que me puede atacar. Yo siento que me ataca a mí. Tengo cuadernos donde voy tomando notas y, por ahí, en un momento de dolor en el que me siento a componer, voy a esos cuadernos donde estuve guardando palabras y voy armando. Por eso es importante que tenga ese germen del sentimiento; es fundamental. Hay algo de la emoción que no puede no estar para mí: si no tiene emoción, no tiene sentido. MM: Pensaba en ese sentido en el título...¿cómo llegó? LG: Escuché a un pibe pronunciarlo, le pregunté qué era y me dijo que era una frase de Edgar Allan Poe que está en el capítulo de Los Simpson. Me hizo tac. Me pareció que era una frase perfecta, que resumía el espíritu de todo este conjunto de composiciones. Yo había leído a Poe, me encantaba como personaje, como un poeta medio loco, intenso; lo tenía presente, pero no sé si había leído El cuervo, el poema de donde sale la frase. Ahí lo leí y vi el fragmento de Los Simpson también. Me pareció increíble eso, la conexión de él y la cultura pop. El poema habla del mito de los infiernos: la ribera de la noche plutónica es el inframundo. Es un debate que recorre hace miles de años la cultura y la literatura, y simboliza un poco este descenso; que para mí es como el descenso a los infiernos de la mente: esta cosa del duelo, el dolor, el sufrimiento, la tristeza, la melancolía. MM: Y en la línea de esto, ¿cómo dirías que atravesó el disco la poesía? LG: Mirá, la verdad es que leo poca poesía, pero la que me impacta me impacta mucho y vuelvo a esos poemas. MM: Poca, pero fuerte. LG: Claro, no estoy leyendo poesía todo el día ni todos los días; no se podría decir eso. Pero creo que hay algo de lo poético que es productor de poesía: al leerla, si estás sintonizado, producís a partir de ella. Por ejemplo, es el caso de Mina Loy: yo leí su poema y me salió la letra del tema así, completa. De hecho, la primera línea es una cita de un poema de ella. Siento que lo descargué a mi letra, lo bajé del éter en el que circulaba su poesía. Hay un poema también de Fabián Casas que me impactó mucho, Preparación, que habla de la figura de las uñas rosas; relata que la angustia es como una persona que tiene uñas rosas largas. Es un poema existencial en el cual la angustia se burla del clonazepam, como diciéndole: "vos no servís para nada, resolvés el problema transitoriamente, pero en realidad la angustia, que es existencial, no la va a resolver una caja". Después está la historia de la "primavera fúnebre" de los poetas de La Plata. Es una generación de poetas que se suicidaron muy jóvenes, entre los cuales estaba Francisco López Merino, que era un poeta al que los 107 Faunos le hicieron dos canciones. Con ellos hicimos uno de los temas del disco y, a raíz de su música, me puse a leer y descubrí esta historia que me pareció increíble; de ahí surge el nombre de la canción. En conclusión, no soy lectora y tampoco soy escritora de poesía. En todo caso, la poesía que hago son las letras de las canciones, que las armo de un modo muy artesanal, muy Rasti. MM: ¿Por qué lo definirías de esa manera? LG: Porque siento que hago las canciones a través de sintetizar cosas que leo: las parafraseo y las transformo en otra cosa. Como que leo algo, me quedo pensando y después, al tener muy mala memoria literal, termino reescribiendo en mi mente todo lo que leo; en eso, hago cosas nuevas a raíz de mi mala memoria. Y te digo lo de Rasti porque siento que estas palabras que voy guardando a veces las meto como una pieza. Es un proceso de escritura y de pulido de la letra hasta que se puede cantar bien, fluido. Yo no puedo decir tantas sílabas; siento que me tiene que cerrar justo el cómo tengo que pronunciar la línea. No pienso: "es más importante lo que yo quiero decir y lo digo a toda costa porque hay un modo de cantar que es así". Para mí es importante la musicalidad de las sílabas. MM: En cuanto a lo audiovisual, ¿cómo se trabajó para llegar a esas piezas que son los videoclips? LG: El video de El fin del verano nació de forma muy autogestiva: básicamente usé la plata que me pagaron por tocar para financiar la filmación con unos amigos. Es el registro de un festival curado por Daniel Melero, que también tocaba, en la Galería Larreta. El espacio estaba copado, con artistas tocando en distintos pisos al mismo tiempo, lo que generaba un flujo artístico increíble que se ponía en movimiento por los diferentes rincones de la galería. El videoclip captura justamente eso, por lo que tiene un formato mucho más cercano al documental de esa noche. En cambio, los otros dos son videos más ficcionales. El de IVB surgió a partir de material que acumulé durante diez años registrando cosas con mi celular y una cámara en distintos medios de transporte. El germen inicial fue en enero de 2013, durante una gira por Alemania con una banda de en la que tocaba: Betty Confetti. Al final del viaje, me tocó volver sola en un tren desde Ámsterdam hacia Berlín; era un trayecto largo, de ocho horas, completamente blanco, y quedé fascinada grabando el paisaje. Después de eso seguí filmando de forma caótica: cruces de la cordillera en Chile, tomas desde una aerosilla y paisajes invernales. Años más tarde, saturada del encierro mientras escribía mi tesis, apliqué a Tribu de Trueno, una residencia de artistas en Bariloche que buscaba proyectos inspirados en su entorno. Fui por una semana y, con el acompañamiento de una tutora audiovisual, ordenamos ese archivo. Justo al día siguiente de escribir el guion, se largó una nevada histórica en medio del bosque que nos permitió filmar mis escenas. Terminamos de editar y proyectamos el corte final en la galería de la residencia el séptimo día; para mí fue un oasis y unas vacaciones súper productivas dentro de la intensidad de la tesis. Por último, el video de Mina Loy lo trabajé con Pilar Condomí, una realizadora audiovisual del mundo de la moda que me encanta. La idea original partió de un ritmo de la canción: yo me imaginaba a una persona haciendo un baile callejero acá en el Barrio Chino, que es donde vivo. Sin embargo, Pilar sugirió trasladar esa estética hacia un espacio cerrado e incorporar a su amiga Carola Besoso, que baila increíble. Tiempo después, presentamos el videoclip en el FestiClip durante el BAFICI; quedó seleccionado y pudimos verlo en pantalla gigante en el Parque Centenario. Fue hermoso ver el recorrido y las distintas trayectorias que tuvieron estos videos. MM: Sí, muy colaborativo también, como que tiene todo un rol muy colectivo, ¿no? LG: Totalmente. Siempre que hago videos puedo tener una idea, pero después el ojo del que filma y del que edita lo es todo. Lo audiovisual es un trabajo muy colectivo. A diferencia de lo musical, que no lo es tanto porque vos podés estar sola en tu casa y después, junto a un productor, ser apenas dos personas haciendo un disco, en lo audiovisual eso es imposible. La verdad es que tuve mucha suerte de tener amigos y amigas que se coparon y que lo hicieron muy por amor al arte, pero con tremendos resultados. Así que es increíble. MM: Y ahora, ¿cómo te venís preparando para lo que queda del 2026? ¿Vas a girar, vas a hacer algún show en Buenos Aires? LG: Ahora estoy preparando el show. Mi meta es hacer una fecha de presentación del disco y lo estoy laburando desde el año pasado. No es tan rápido; de vuelta, es todo un proceso. Presentarte en vivo te obliga a ensayar para el vivo, a pensar la puesta. Me voy a internar un poquito con la productora, que es también mi compañera de banda en este momento, a ver si avanzamos como para hacer la presentación en la segunda mitad del año. Esa es la idea. Y girar sí, siempre me gusta salir a tocar por ahí. Tengo que tener un poco más avanzado el tema técnico que me permita viajar, pero sí. Queda ver cómo va a ser ese show para, a partir de eso, llevarlo a otros lados. Siempre estoy buscando hacer cosas nuevas, como lo hice antes. Experimentar.

  • Rolo Sartorio presenta "Café Frío", un nuevo capítulo del universo de "Antifaz"

    El líder de La Beriso continúa desplegando las canciones de su próximo trabajo solista Luego de presentar Insoportable, Resaca y fe, Fuiste y Payaso, Rolo suma una nueva pieza a este recorrido musical que culminará el próximo 1 de agosto con la presentación oficial del disco en The Roxy Live. Allí interpretará por primera vez en vivo las canciones que forman parte de esta nueva etapa artística, además de repasar momentos clave de su trayectoria. La dinámica elegida para Antifaz propone un encuentro permanente con su público: cada jueves una nueva canción ve la luz, construyendo de a poco el universo completo del álbum y permitiendo que cada historia tenga su propio espacio antes del lanzamiento integral. Podés escuchar Café Frío acá:

  • Crónica de un duelo: nuevo álbum de Flor Lovaglio

    La artista presenta su primer álbum de estudio en solitario, cargado de vulnerabilidad, pero sin caer en la vulgaridad Crónica de un Duelo es el primer álbum de estudio de Flor Lovaglio. Contiene nueve canciones que recorren el atravesar de una pérdida, escritas en clave de neo soul y R&B en español. Co-compuesto junto a Joaquín Alonso y producido por Patricio Lema e Iván Stagliano, con mezcla y mastering de Lucas Romano, el disco se construyó como una bitácora íntima: cada canción es una etapa del duelo, no necesariamente lineal, donde conviven la rabia, la negación, la fiesta, la paz y la calma final. Tres adelantos anticiparon el lanzamiento: Qué Esperás?, Decime y La Paz. El cierre del álbum, Tranquila, incluye una colaboración con Yago y los primeros sonidos de su hija, Lola Alonso, que se sumaron a la grabación. Es un disco que se anima a la vulnerabilidad sin caer en el pudor, con arreglos vocales cuidados, grooves cálidos y una identidad sonora que toma del neo soul anglosajón pero se afirma en el español rioplatense. Podés escuchar Crónica de un duelo acá: Va a ser presentado en vivo el 13 de agosto de este 2026 en La Tangente. Pronto saldrán las entradas a la venta.

  • Motor Disco y su nuevo EP “Dioses Salvajes"

    Damián, el líder detrás del proyecto, reflexionó sobre el proceso detrás de su último lanzamiento y la presentación en vivo del mismo Por Azul Martinez Flaiman - @azuntvg Motor Disco entiende la música como un espacio físico donde la elegancia convive con la distorsión. Nace así Dioses Salvajes, el nuevo EP de este proyecto solista: una colección de canciones densas y envolventes que transforman la vulnerabilidad en impacto humano. Con marcadas influencias de Depeche Mode, Massive Attack y Nick Cave, su sonido viaja entre el dark wave, el rock electrónico y el trip hop, fusionando guitarras ásperas, sintetizadores hipnóticos y una voz sombría pero cálida. Detrás de esta identidad está Damián Manasevich, músico del sur del Gran Buenos Aires que construyó cada capa de sonido rotando de instrumento en instrumento. Producido de forma íntegra, íntima y autogestiva desde su habitación, el EP encuentra su mayor fuerza en la búsqueda honesta de convertir la emoción pura en sonido directo al oyente. Damián, el líder detrás del proyecto, reflexionó sobre el proceso detrás de su último lanzamiento y la presentación en vivo del mismo MM: ¿Cómo definirías Dioses Salvajes, tu nuevo EP? Motor Disco: El álbum es un reflejo de las revelaciones y visiones que tuve después de un largo tiempo alejado de la música. Hice un viaje en el que me dediqué especialmente a reencontrarme espiritualmente después de atravesar momentos personales difíciles, y ese proceso dio como resultado este material. La mayoría de las ideas las compuse en un refugio en las montañas ---la portada del single Jackie Brown es una foto que saqué de camino al lugar--- lejos de las distracciones, para que todo lo que necesitaba expresar saliera de la forma más cruda y real posible. MM: En el sonido de Motor Disco conviven la elegancia con la distorsión. ¿Cómo trabajás el equilibrio para que texturas tan opuestas dialoguen en una misma canción? MD: Siempre existe un punto justo donde los opuestos pueden convivir. Pero además de poder coexistir, se potencian y estimulan mutuamente, y lograr eso fue mi objetivo. Pensé en la elegancia como el maquillaje y escenografía que las personas cuidamos, en mayor o menor medida, cuando nos mostramos frente al mundo. Mientras que la distorsión es esa lágrima que te corre el maquillaje, el tropiezo y desprolijidad que nos devuelve a la vulnerabilidad de la naturaleza humana cuando se cierra el telón. MM: El EP nació íntegramente en una habitación en el sur del Gran Buenos Aires, con vos rotando de instrumento en instrumento y encargándote de todos los pasos necesarios para que salga a la luz. ¿Qué creés que le aportó esa particularidad del proceso a la identidad de las canciones? MD: Indudablemente le aportó una honestidad enorme, porque tuve el control de todas las decisiones artísticas. Al ponerme en la piel de diferentes instrumentos, salí del confort que conlleva derivar tareas, teniendo que preguntarme: "¿Cómo tocaría esto yo?" Y aprendiendo a mantener mi propio sonido y visión frente a la responsabilidad de diseñar un ecosistema musical completo. MM: Al ser un proyecto solista donde ejecutás cada etapa, ¿en qué momento decidís que una canción ya encontró su forma final y lográs diferenciar cada rol? MD: Desarrollé mis propias técnicas de autolimitación para mantenerme frío respecto a terminar mis proyectos. Por ejemplo, he tenido dificultades técnicas, las cuales interpreté como avisos para reducirme a lo esencial y decir "hasta acá". Trabajé con una computadora muy limitada a propósito y lo usé como decisión artística para no cargar el proyecto de plug-ins, arreglos o capas de sonido innecesarias que pudieran opacar la esencia de la canción. MM: ¿Sentís que tus canciones pueden funcionar como refugio por sus temáticas o sonido? ¿Qué mensajes busca transmitir el proyecto? MD: Mi trabajo quiere mirar directo a los ojos de personas como yo que no contaron con gran equipamiento, sellos, ni contactos que puedan facilitarles nada, pero que tienen la necesidad de expresarse fuerte y claro. Eventualmente, tu propósito y el volumen de la voz interna que te dice que tenés que crear siempre van a resonar más que la que te frena. Los límites están para empujarse y me gustaría que Dioses Salvajes sea una invitación a eso, una prueba viviente de que en un dormitorio se pueden hacer cosas grandes, competitivas y desafiantes frente a la industria y sus condiciones. MM: Actualmente estás trabajando en trasladar este universo de estudio al vivo pensando en un show inmersivo. ¿Qué nos podés adelantar de esa puesta en escena? MD: Lo que puedo anticipar y garantizar es un show de altísima calidad y performance. Se están trabajando mucho los detalles para darle a la gente un verdadero espectáculo, desde lo que involucra lo musical, hasta lo emocional. Motor Disco en vivo va a ser más que una banda tocando música; va a ser una experiencia de celebración y, a la vez, un drama representando a la vida misma.

  • Un exorcismo de amor: El Plan de La Mariposa develó su misión en Movistar Arena

    Con un show cargado de pogo, lágrimas y abrazos, la banda demostró qué es lo que une a tantas almas de edades y sentires diferentes en un mismo grito Crónica: Azul Martinez Flaiman - @azuntvg Fotos: Sofía Bulgarelli - @sofiabulgarelli.ph La fe del recorrido El aleteo de una mariposa movió las olas de la playa necochense y puso en el ADN de una familia a la música como espacio de descarga, unión y conexión. Así, desde la primera infancia de los hermanos Andersen, se fundaba el germen del plan. La respuesta a la duda recurrente —¿De qué se trata esa misión planificada del insecto alado? —se develó en el arena de Villa Crespo una noche que los atardeceres cálidos de la costa atlántica quedaron lejos ante el frío helado de Buenos Aires y el único calor que se sintió fue el de la música. Entre un mar de gente en cada sector, personajes de su universo visual paseaban por el predio sumergiendo a los presentes en la ceremonia. Niños les pedían fotos, amigos agitaban sus banderas y otros observaban con alegría. La fiesta ya había comenzado incluso con las luces prendidas, con una gran diversidad de personas unidas por la vibración de vivir, que a veces se siente más pesada que otras. Confiar o morir Con su familia y amigos disfrazados de pescadores posicionados en una estructura que rodeaba el escenario, la banda dio comienzo al ritual con El Ángel del 152, Mar Argentino, Romance con el desapego y Gigante, que arrancaron los primeros pogos y lágrimas de la noche. Alas abiertas, garganta caliente, la multitud coreaba cada tema sin importar de qué año o temática fuera. La descarga colectiva de La Vida Cura se combinaba con los saltos de Azúcar Negra, en una demostración de cariño pero también de identificación innegable ante las letras catalizadoras del grupo. Al visualizar remeras recortadas, sweaters tejidos, vasos de fernet y carteles dibujados con crayón fundidos en el mismo grito, surge entonces otra pregunta: ¿Qué une a todas esas personas de edades, pensamientos y sentires diferentes en un mismo lugar un sábado por la noche? La respuesta es simple y compleja a la vez. El hilo que conecta a tantas almas con recorridos diferentes es, por como entonan las frases y se entrelazan entre sollozos, la certeza de que sanar la miseria, que la vida cure, limpiarse, ir a buscar afuera lo que necesitan sentir adentro es posible. El saber que en esos pogos, abrazos, sonrisas y lágrimas lo van a encontrar. Trinchera en el fin del mundo Hay también espacio para la resistencia, la memoria y la calma en estos shows, paradas obligatorias para bajar un cambio y escuchar. Con Si me matan de Silvana Estrada como introducción, Camila cantó Tesoro Escondido mientras giraba y su vestuario la hacía eterea. Para continuar, todos los músicos se reunieron en semicírculo para un set acústico con Llega llega llega, Esquina de la sombra y Fuego de febrero. Un abrazo a la eternidad El momento más emotivo de la noche estuvo protagonizado por su homenaje al Indio Solari. Con una única luz blanca, Sebastián compartió una anécdota íntima y personal: "En 2013, cuando falleció nuestra vieja, una amiga de ella nos compartió un ritual que constaba de cantar todos juntos canciones pensando en la persona que se fue para ayudarla a pasar de plano. Hoy les proponemos hacer lo mismo con Incandescente para el Indio" Con fotos del cantante en las pantallas y vítores por todo el lugar, la canción se sentía compuesta para la situación. Me dejás el alma como remojada Ojos empañados, Sebastián, Camila y Valentín agradecieron a su equipo y a su comunidad por formar parte de este exorcismo de amor. En paralelo, banderas flameaban en el campo y algunos carteles se levantaban en las plateas: "Gracias por salvarme", rezaba uno escrito con lapiceras con brillitos en brazos de alguien que no superaba los 12 años. Se materializaba una de sus frases en cada uno de los presentes, incluso arriba del escenario: Todo esto que tenemos es un regalo, así que, bueno No quedará más que transitarlo como podamos todo a pleno En los besos en Túnel de la vida, los aplausos en Es por ahí y las sonrisas compartidas en El Riesgo se palpaba cómo la mochila de cada uno se alivianaba. Y ahí estaba. Para eso es que había volado la mariposa y sentenciado a esos cinco hermanos a cruzarse con amigos, colegas y un público que convertirían en parte de su familia. Para formar un colectivo que iría, de a poquito y canción a canción, disco a disco, show a show, uniéndose por algo inevitable y transparente, vulnerable a este mundo herido. La fuerza de creer que es por ahí. Juntos, para descargar todo tipo de emociones a cada minuto.

  • Mi canción resucitar: Babeblade y una noche íntima en la Primera Iglesia Metodista de Buenos Aires

    Entre canciones desnudas, oscuros asientos de madera, luces tenues y una comunidad ansiosa, la artista brindó un show íntimo e impactante donde se lució como compositora e intérprete Crónica: Azul Martinez Flaiman - @azuntvg Fotos: Sofía Bulgarelli - @sofiabulgarelli.ph En medio de la caótica y brillante Avenida Corrientes, cientos de personas forman fila adelante de la puerta de una iglesia neogótica que irrumpe con la explosión de colores y estímulos de la zona. Turistas y residentes los ven mientras pasean con curiosidad. "¿Irán a una misa?" se preguntan. No es el caso de los chicos de caras tatuadas y las chicas de polleras tableadas que esperan ingresar el viernes a la noche al templo. Pero por momentos se parecerá. En absoluta calma, ingresan y buscan su lugar en los oscuros asientos de madera y se unen como una comunidad ansiosa de recibir alguna respuesta. Los techos altos, los vitrales y el altar captan la atención de un público que parece alejado hace años de espacios como este. "Es como volver a mi infancia religiosa", susurran entre risas mientras ojean el cancionero entregado en la entrada con la lista de canciones y sus letras. La propuesta que los convoca es ver a Babeblade —un proyecto caracterizado por su búsqueda sonora alternativa pero sensible, y responsable de un flujo de energía y movimiento fuerte en sus presentaciones en vivo— presentar en esta oportunidad sus composiciones desnudas de distorsión, haciendo a sus canciones resucitar explorando entre luces tenues y un registro único. Voces, contrabajo, cello, flautas, guitarras, piano. No más que eso y un puñado de canciones en las que Milagros Ugarte — la artista detrás del alterego —deja su alma en la escritura e interpretación. Su voz angelical se luce al cien por ciento en esta puesta en escena íntima e impactante, con canciones como Plumas y humedad, Tonta, Te odio y Vine y me voy como llegué que hacen susurrar respetuosamente a los presentes sin alterar la paz que el espacio emana. Entre aplausos, sonrisas, lágrimas, dedicatorias a su familia allí presente, una interpretación de Estar con vos en el final junto a Guacho Bleu va tomando forma una noche donde la música llega al objetivo deseado por la artista y expresado en Esta Parte De Mí: Si la música llegó a los oídos de alguien que lloró, valió mi corazón Ovacionada de pie, la artista se escabulle por una puerta a sus espaldas mientras la iglesia entera corea como un mantra las frases de su inédita nueva canción que saldrá pronto a la luz junto a Juan López.

  • Le sobran los motivos para no abandonar: Caliope Family presentó "Emblema" en Niceto Club

    La banda rosarina aterrizó en el mítico escenario porteño para presentar su cuarto álbum de estudio en una noche cargada de rap, complicidad y conciencia social que resumió una década de crecimiento y la consolidación del proyecto Crónica: Azul Martinez Flaiman - @azuntvg Fotos: Sofía Bulgarelli - @sofiabulgarelli.ph Directo desde Rosario, Caliope Family aterrizó en el mítico escenario de Niceto Club, ese con el que muchos artistas sueñan cuando se imaginan un show clave en sus carreras, con el público cantando cada letra y moviéndose al ritmo de sus composiciones. Siendo de Santa Fe, es aún más normal soñar con Buenos Aires y se siente aún más lejano. Sin embargo, ahí estaban. Sobre esas tablas, bajo esas luces, en la presentación oficial de Emblema, el que supieron forjar. Por resistir en su ciudad se convirtió en emblema Así reza la canción que le da el título a su cuarto disco, el más maduro del grupo, que llevó aproximadamente dos años de trabajo creativo de los casi diez que la banda lleva caminando en conjunto una carrera en la música, con garra, errores, aciertos, shows, viajes, desacuerdos, crisis y logros en sus mochilas. Esta noche soñada los encuentra felices, seguros y orgullosos del recorrido. Porque consagrarse, dicen, no es llegar. Lo importante es mantenerlo. Y eso que perseguían se hizo presente en las voces y en los cuerpos, unidos para compartir una noche al son de las nuevas y viejas canciones de la banda que fusionan conciencia social, rap, ternura, identidad y amistad sobre un groove que hace bailar hasta al más pata dura del lugar. Celebraron así su gran momento que llega de la mano de la camaradería reflejada en la invitación de Abril Olivera y Lolita Fiamma como invitadas especiales en el vivo y una perseverancia indiscutible de un colectivo que pone el alma en cada rima, porque se lo debe al género. Conocé más sobre Emblema y Caliope Family acá:

  • Otra vez mis rimas te arrebatan: Perras On The Beach y una oda a la adolescencia en C Art Media

    A diez años de su disco debut, la banda mendocina regresó a los escenarios para un reencuentro que conectó a todos con su yo adolescente Crónica: Azul Martinez Flaiman - @azuntvg Fotos: Sofía Bulgarelli - @sofiabulgarelli.ph Desde sus inicios, Perras On The Beach irrumpió con una manera particular de relatar la adolescencia: simple, absurda, irónica, dramática, íntima. Todo y nada a la vez. Ese espíritu despreocupado y contradictorio que encarna la figura del adolescente dirigió el barco de este reencuentro en C Art Media, que fue de la emoción al llanto pasando por las risas, los saltos y los bailes. Una oda a quienes supieron ser los artistas y el público y que no quieren dejar ir del todo, celebrando el disco que acompañó esos días: Chupalapija. Con canciones como Puchos, Ramona, Mis Amigos y Australia se desataron fuertes emociones conectadas directamente a los cigarrillos en la plaza, los sueños, las vueltas en bicicleta y los helados de frambuesa. En ese viaje al pasado, la fraternidad se hizo presente en el invitado más esperado de la noche: Juan Saieg (Usted Señálemelo) se unió a la banda para una versión de Agua Marfil. También hubo momento para el absurdo con versiones de canciones que se encontraron un lugar en el universo de la banda: Elena No Te Vayas de Los Grosos junto a su vocalista, Las Divinas del soundtrack de Patito Feo y Una Vela de Intoxicados. Fue una noche donde los universos podían colisionar de la manera más inesperada posible. Lo revelador fue que, entre el público, no solo había nostálgicos recordando sus años formativos sino nuevos adscriptos a esta manera de cantar y expresar el tránsito por este mundo a los 16 años: rodeado de amigos, de primeros amores, porro y chocolates. Ahí estaba la nueva generación que decide también este canal particular para descargar sus emociones.

  • Melodías cargadas de energía: Los Caligaris presentaron "Caligaris Sí" con entradas agotadas en Museum

    En un reencuentro único, la banda y su p{ublico porteño protagonizaron una noche a puro baile, maquillaje y canción Crónica: Azul Martinez Flaiman - @azuntvg Fotos: Sofía Bulgarelli - @sofiabulgarelli.ph Los Caligaris se reencontraron con su público porteño a su manera: un cóctel de circo, cuarteto y rock que hizo danzar a la fiel multitud que colmó Museum. Con una lista de canciones cargada de clásicos, invitados especiales y su energía única, brindaron una velada a puro baile y disfrute. En el marco de la presentación de su último álbum, Caligaris Sí, la banda cordobesa ofreció un show emotivo y festivo, donde convivieron las nuevas canciones con esos himnos infaltables que ya forman parte de la historia del grupo. Durante más de una hora, la gente —maquillada y vestida inspirándose en su obra— cantó, bailó y celebró cada momento de una noche que confirmó, una vez más, su conexión con el público. La velada contó además con la participación de invitados de lujo que se sumaron a la celebración: Benjamín Amadeo, Olivia Wald y Justo de Silvestre y La Naranja, aportando momentos especiales que elevaron aún más la temperatura de un encuentro inolvidable. Casi sobre el final, sorprendieron con una versión instrumental de Ji ji ji, ofreciendo un respetuoso homenaje al Indio Solari. Con su inconfundible mezcla de maquillaje y canción, Los Caligaris transformaron este oasis en medio de una ciudad nublada en una nube colorida, reafirmando que se toman la alegría en serio con sus melodías cargadas de energía que encendieron cada corazón.

  • Canciones que me hicieran renacer: David Tagger presentó en vivo "El Poder de Los Olvidados" en La Tangente

    Crónica: Azul Martinez Flaiman - @azuntvg Fotos: Sofía Bulgarelli - @sofiabulgarelli.ph El Poder de Los Olvidados, último álbum de David Tagger, es una obra colectiva con la que el artista se propuso conectar con sus colegas, teniendo la música como excusa y herramienta para construir puentes entre las personas. En su versión de estudio, el álbum viaja directo a las raíces del rock argentino de los años 60, una época dorada donde los teclados analógicos y las guitarras al frente marcaban el pulso. Esa sonoridad y búsqueda colectiva no solo conectó a David con sus propias influencias, sino que propició un cruce generacional único. Lograr que amigos de La Boca —que crecieron teniendo como ídolos absolutos a figuras de la talla de León Gieco y Litto Nebbia— terminen grabando todos juntos en el mismo espacio, ya rozaba el plano de los sueños cumplidos. Pero el proyecto fue más allá, cosechando incluso el elogio explícito del propio Gieco hacia el trabajo de producción de David, además de manifestar su deseo de realizar una producción conjunta del material. La lista de invitados combinó la presencia de consagrados artistas con una camada de colegas que se entregaron a ciegas, con felicidad y ganas reales de unirse a la causa. Esa energía se materializó en la presentación oficial en vivo, donde más de quince músicos rotaron por las tablas para tocar diversos instrumentos y ser parte de una noche que celebraba ese germen. Lejos de quedarse sumido en la calma sonora que propone el disco, el show fue pensado desde el primer minuto, en palabras del propio Tagger, como un ritual para compartir y sorprender. Y eso hizo, con la presencia de Lola Rateno, Manu Sija, Luis Gurevich y Los Tipitos como invitados, además de una orquesta, que no solo elevó la instrumentación de la noche, sino que funcionó como un adelanto exclusivo de su próximo gran paso: llevar El Poder de Los Olvidados a un formato sinfónico para profundizar aún más ese sentimiento comunitario. La audiencia, notablemente enérgica y apasionada, coreó, aplaudió y sonrió en agradecimiento a cada movimiento de un artista que pone lo colectivo como bandera y forma de transitar su carrera en la industria musical.

  • Salvaje en el corazón: Festival Alerta presentó su vol. 2

    Crónica: Azul Martinez Flaiman - @azuntvg Fotos: Sofía Bulgarelli - @sofiabulgarelli.ph El festival, que nace como una plataforma de impulso a bandas emergentes porteñas, combina una curaduría variada y sólida con un espacio mítico: el Teatro Vorterix. Así, llegaron Los Aspirantes, Joystick, Ryan y La Grecia a ese emblemático escenario el mismo día, brindándole al público la oportunidad de ver en vivo cuatro proyectos que pisan fuerte en la escena local y nacional. La premisa era que los convocados den cuenta del sonido que el rock nacional está forjando en este momento; y eso hicieron. Siendo una nueva generación con identidad propia, actitud y un fuerte ADN rockero, cada show contó con la energía propia de los artistas y el público. Los Aspirantes fueron los encargados de darle comienzo a la tarde con su energía indiscutible y la presencia especial de Charly Seta, el cantante de Do Neurona. Joystick, por su parte, puso a bailar a su enérgico y pasional público al ritmo de sus canciones más conocidas y tres estrenos en vivo: sus últimos singles "En Mí", "Soviet" y "Alfombra Roja", que dejaron ver su nueva etapa alejada de las computadoras. Con complicidad, dejaron en claro una de las claves más importantes del rock nacional: el compartirlo. Por lo que anticiparon todo lo que pasaría después con un gesto único. En medio de la vorágine, un fan les mostró un cartel que decía: "Sé tocar 'Lo Prendo Fuego'". Emocionado y curioso, Pano Benincasa lo desafió a subir al escenario e interpretarla juntos. "Pero la tenés que romper", le advirtió el cantante cediéndole su guitarra entre risas. Juntos, protagonizaron un momento que borró los límites del público y las bandas para lo que vendría después, convirtiendo y fusionando a todos los presentes en una sola cosa: una comunidad que disfrutaba de una fiesta de celebración de los herederos del rock nacional. Ryan impactó desde el inicio. Estrenando en vivo algunas canciones de su nuevo álbum Zafarrancho y repasando su material previo, la banda celebró su gran momento en comunión con una marea de gente que cantaba cada letra, incluso las lanzadas al mundo el pasado 20 de mayo. Cayendo la noche, La Grecia llegaba tras semanas de su show en Niceto Club, con entradas agotadas y una mística rockera indiscutible. Los presentes los esperaban entre gritos y aplausos, y al salir a escena directamente nadie pudo evitar saltar, bailar, corear y hasta subirse a los hombros. La segunda edición del festival resultó una tarde-noche especial que unió cuatro bandas y cientos de personas para mantener viva la tradición del rock nacional argentino con el corazón salvaje, la voz ronca y el agite como norte.

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