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Motor Disco y su nuevo EP “Dioses Salvajes"

16 jun
3 min de lectura

Damián, el líder detrás del proyecto, reflexionó sobre el proceso detrás de su último lanzamiento y la presentación en vivo del mismo


Por Azul Martinez Flaiman - @azuntvg




Motor Disco entiende la música como un espacio físico donde la elegancia convive con la distorsión. Nace así Dioses Salvajes, el nuevo EP de este proyecto solista: una colección de canciones densas y envolventes que transforman la vulnerabilidad en impacto humano.

Con marcadas influencias de Depeche Mode, Massive Attack y Nick Cave, su sonido viaja entre el dark wave, el rock electrónico y el trip hop, fusionando guitarras ásperas, sintetizadores hipnóticos y una voz sombría pero cálida.

Detrás de esta identidad está Damián Manasevich, músico del sur del Gran Buenos Aires que construyó cada capa de sonido rotando de instrumento en instrumento. Producido de forma íntegra, íntima y autogestiva desde su habitación, el EP encuentra su mayor fuerza en la búsqueda honesta de convertir la emoción pura en sonido directo al oyente.


Damián, el líder detrás del proyecto, reflexionó sobre el proceso detrás de su último lanzamiento y la presentación en vivo del mismo


MM: ¿Cómo definirías Dioses Salvajes, tu nuevo EP?

Motor Disco: El álbum es un reflejo de las revelaciones y visiones que tuve después de un largo tiempo alejado de la música. Hice un viaje en el que me dediqué especialmente a reencontrarme espiritualmente después de atravesar momentos personales difíciles, y ese proceso dio como resultado este material.

La mayoría de las ideas las compuse en un refugio en las montañas ---la portada del single Jackie Brown es una foto que saqué de camino al lugar--- lejos de las distracciones, para que todo lo que necesitaba expresar saliera de la forma más cruda y real posible.


MM: En el sonido de Motor Disco conviven la elegancia con la distorsión. ¿Cómo trabajás el equilibrio para que texturas tan opuestas dialoguen en una misma canción?

MD: Siempre existe un punto justo donde los opuestos pueden convivir. Pero además de poder coexistir, se potencian y estimulan mutuamente, y lograr eso fue mi objetivo. Pensé en la elegancia como el maquillaje y escenografía que las personas cuidamos, en mayor o menor medida, cuando nos mostramos frente al mundo. Mientras que la distorsión es esa lágrima que te corre el maquillaje, el tropiezo y desprolijidad que nos devuelve a la vulnerabilidad de la naturaleza humana cuando se cierra el telón.


MM: El EP nació íntegramente en una habitación en el sur del Gran Buenos Aires, con vos rotando de instrumento en instrumento y encargándote de todos los pasos necesarios para que salga a la luz. ¿Qué creés que le aportó esa particularidad del proceso a la identidad de las canciones?

MD: Indudablemente le aportó una honestidad enorme, porque tuve el control de todas las decisiones artísticas. Al ponerme en la piel de diferentes instrumentos, salí del confort que conlleva derivar tareas, teniendo que preguntarme: "¿Cómo tocaría esto yo?"

Y aprendiendo a mantener mi propio sonido y visión frente a la responsabilidad de diseñar un ecosistema musical completo.


MM: Al ser un proyecto solista donde ejecutás cada etapa, ¿en qué momento decidís que una canción ya encontró su forma final y lográs diferenciar cada rol?

MD: Desarrollé mis propias técnicas de autolimitación para mantenerme frío respecto a terminar mis proyectos. Por ejemplo, he tenido dificultades técnicas, las cuales interpreté como avisos para reducirme a lo esencial y decir "hasta acá". Trabajé con una computadora muy limitada a propósito y lo usé como decisión artística para no cargar el proyecto de

plug-ins, arreglos o capas de sonido innecesarias que pudieran opacar la esencia de la canción.


MM: ¿Sentís que tus canciones pueden funcionar como refugio por sus temáticas o sonido? ¿Qué mensajes busca transmitir el proyecto?

MD: Mi trabajo quiere mirar directo a los ojos de personas como yo que no contaron con gran equipamiento, sellos, ni contactos que puedan facilitarles nada, pero que tienen la necesidad de expresarse fuerte y claro. Eventualmente, tu propósito y el volumen de la voz interna que te dice que tenés que crear siempre van a resonar más que la que te frena. Los límites están para empujarse y me gustaría que Dioses Salvajes sea una invitación a eso, una prueba viviente de que en un dormitorio se pueden hacer cosas grandes, competitivas y desafiantes frente a la industria y sus condiciones.


MM: Actualmente estás trabajando en trasladar este universo de estudio al vivo pensando en un show inmersivo. ¿Qué nos podés adelantar de esa puesta en escena?

MD: Lo que puedo anticipar y garantizar es un show de altísima calidad y performance. Se están trabajando mucho los detalles para darle a la gente un verdadero espectáculo, desde lo que involucra lo musical, hasta lo emocional. Motor Disco en vivo va a ser más que una banda tocando música; va a ser una experiencia de celebración y, a la vez, un drama representando a la vida misma.

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