Take it or leave it: El impacto de "Is This It" de The Strokes a 25 años de su lanzamiento
Bautizado por muchos como la salvación rock y por unos cuantos otros como la peor maldición sobre sus propios creadores: Is This It es sin duda un disco que sigue dando de qué hablar por la manera en la que predispuso, y hasta condicionó, la carrera de The Strokes
Por Matías Palmieri - @matiipalmierii

A finales de los noventa y principios del nuevo milenio, el garage rock era desplazado por el Nü-metal, con referentes como Korn o Deftones al mando. Sus riffs rítmicos y sincopados de guitarras eléctricas distorsionadas junto a letras introspectivas se proponían encarnar las preocupaciones comunes de su generación. Sin embargo, el género rápidamente comenzó a sentirse repetitivo, dando lugar al surgimiento del post-punk revival que, en la escena musical estadounidense, fue encabezado por The Strokes.
En este contexto nació el primer proyecto de la banda titulado The Modern Age. Se trató de un EP producido por Gordon Raphael y grabado bajo el sello Rough Trade. Estaba compuesto por: Last Nite, The Modern Age y Barely Legal, tres canciones que luego formarían parte de su álbum debut. El lanzamiento quebró la monotonía musical del momento y generó altas expectativas en sus oyentes con su frescura revitalizante. Liderado por un joven e inexperto Julian Casablancas que cautivó al público con su voz cruda poco intervenida, el grupo se conformaba de las guitarras de Nick Valensi y Albert Hammond Jr. fusionadas con el bajo de Nikolai Fraiture y la batería de Fabrizio Moretti, que terminó de volver perfecta aquella ecuación.

A pesar de tratarse de una edición limitada, el entusiasmo mediático fue absoluto. Tuvo un impacto sin precedentes del que fue especialmente responsable la revista New Musical Express (NME) al asegurar que contaban con el sonido y la actitud necesarias para “salvar al rock”. Como resultado, RCA Records, una de las marcas discográficas más importantes de Sony Music Entertainment, les abrió sus puertas. Comenzaron así a trabajar en el disco junto a Gil Norton, productor de algunos de los últimos proyectos de Pixies y Foo Fighters.
Pero no todo fue color de rosas: los resultados generaron disconformidad en los integrantes por su excesiva prolijidad que, en cierta manera, pulía la autenticidad que los caracterizaba. Las voces sin arreglos, las cuerdas saturadas, las personas yendo y viniendo del estudio de grabación, formaban parte de la esencia que deseaban transmitir. Finalmente decidieron desechar aquellos temas para reencontrarse con la mano mágica de Gordon Raphael, quien los habría entendido desde el primer momento, y que por supuesto, estuvo a la altura de las circunstancias.
Con el pasar de las semanas la expectativa de la prensa no hacía más que acrecentarse. Incluso antes del estreno de su primer disco, The Strokes ya cargaba con el peso de ser la promesa del rock neoyorkino y hasta mundial. Sus intentos de desbaratar las comparaciones y redirigir la atención de ellos a su música fueron permanentes, pero lamentablemente vanos, manifestándose en sus dichos, canciones y shows. En la icónica entrevista que les hizo Nardwuar en Canadá, Julian Casablancas aseguró encontrar injusta la manera en la que habían sido retratados frente al ojo público, llegando a declarar: “Si oyera hablar de una banda así, probablemente no me gustaría; creería que son unos imbéciles. No sé, simplemente pienso que la forma de escuchar música es escucharla primero y averiguar sobre la banda después”.
Podés ver esta entrevista con subtítulos en español haciendo click acá
En aquel mismo encuentro, y con una sutileza impecable, el cantante manifestó múltiples veces su desencanto con aquellos periodistas que los interrogaban sin siquiera haberse detenido a escuchar el álbum: “Creo que la música es lo suficientemente buena como para que, al escucharla, transmita mucho; y entonces, todas las preguntas que surjan después serán interesantes”. Al cierre de dicha entrevista anuncia fuerte y claro: “A la gente no debería importarle The Strokes hasta que escuche nuestra música y decida por sí misma”.
Is This It se lanzó oficialmente el 30 de julio del 2001 en Australia. Sin embargo, en el resto de los países tuvo lugar de forma progresiva, ya que se buscaba que el estreno coincidiera con los destinos de la gira que estaban realizando. En el caso de Latinoamérica no tuvo una fecha independiente sino que su distribución, al alinearse de manera general con la de Estados Unidos, terminó de darse por completo recién en el mes de octubre.
Cuenta con once canciones que se proponen abordar la brusca transición que atraviesa un joven al convertirse en adulto, acechado por un clima de incertidumbre absoluta e inevitable. Éstas radican entre la sensación de invencibilidad y la de eterna monotonía, exponiendo la determinación de la juventud en cambiar el mundo o, en su defecto, acabar con él.
Así, su temática universal lo vuelve atemporal.
Inicia con Is This It que desde su introducción sorprende al oyente con una composición retrofuturista, fusionando sonidos mecánicos relacionados con la modernidad e incluyendo una calidad de audio alterada que recuerda a la radio. Los instrumentos emergen uno a uno a modo de presentación, siendo el último el bajo, que en su ausencia daría la impresión de una película sin su protagonista. Mediante el cuestionamiento de si esto es todo, de si realmente la adultez y el futuro son una construcción decepcionante, se encarga de reflejar la apatía de una generación frustrada por no ver cumplido todo aquello que le habrían prometido.
Ante tal decepción, ningún placer es suficiente, temática que se aborda de lleno en The Modern Age. Con un estilo aún más volcado al rocanrol, en el que destacan particularmente los solos de guitarra y la imponente voz de Casablancas, plantea las consecuencias de pasar de la diversión al aburrimiento en un abrir y cerrar de ojos. Es este uno de los motivos por los que los jóvenes terminan recurriendo a suplementos externos, muchas veces dañinos, tal como se expone en el tercer tema del álbum titulado Soma, cuyo nombre está inspirado en la droga alucinógena y euforizante de Un mundo feliz, novela distópica de Aldous Huxley.
Su rol dentro de ella es mantener a las personas sumidas en una felicidad artificial a base de ignorancia para ser controladas por el Estado. De esta manera, se promueve la evasión de la realidad y se castiga al pensamiento crítico.
Si bien existen interpretaciones varias sobre el verdadero significado detrás de Barely Legal, la más acertada, considerando su letra y su contexto dentro del disco, es que habla del insaciable deseo de independencia, pero a la vez de libertad, al cumplir la mayoría de edad. En la pieza, se entremezclan la ambición de querer llevarse al mundo por delante y la desilusión de no poder hacerlo. Su estructura de estrofas repetitivas acompañadas de un puente memorable realza aquel mensaje: el anhelo por vivir el presente tratando de no descuidar al futuro, sin lograr tener éxito en ninguna de las dos.
La profunda melancolía de Someday termina de hallarse en el alma de cada joven artista atrapado en la rutina de un trabajo tradicional. Forzado a crecer demasiado rápido, su protagonista opta por afianzarse a las esperanzas de que todo mejorará pronto. Su estilo pegadizo, y hasta bailable, escolta una intenso mensaje:
See, alone we stand, together we fall apart / Yeah, I think I'll be alright
Traducción: “Mira, solos nos mantenemos en pie; juntos, nos desmoronamos / Sí, creo que estaré bien.”
Por otro lado, Alone, Together es una crítica a la epidemia de soledad presente en las grandes ciudades, que llevan a ceder contra los principios propios:
He knows it's justified to kill to survive / He then, in dollars, makes more dead than alive
Traducción: "Él sabe que está justificado matar para sobrevivir / Luego, genera más dinero muerto que vivo".
Last Nite, séptima canción del disco, ha sabido marcar un antes y un después en la historia de la banda al consagrarse como su primer hit internacional. A través de un estribillo pegadizo en el que el vocalista demuestra su amplio rango vocal, exhibe sin miedo lo que es ser aislado e incomprendido en una sociedad que despoja a sus participantes del derecho a la objeción. La complejidad de poner las emociones en palabras reaparece en Hard To Explain que interpela con sus cortes abruptos y distintas capas sonoras, combinando la distorsión de las guitarras y voces con una batería por demás enérgica.
Lejos de abstenerse de hablar de su contexto sociopolítico, The Strokes incluye New York City Cops en su álbum debut, una crítica directa y mordaz a la brutalidad policial neoyorkina. No obstante, en aquella época tuvo lugar el atentado a las Torres Gemelas, que dejó sumidos a los Estados Unidos en una conmoción enorme. Las autoridades, buscando reconstruir la confianza entre el pueblo y sus instituciones, decidieron intervenir en la versión americana del disco, reemplazando esta canción por When It Started, que si bien aborda temáticas similares al cuestionar a aquellos a los que no los interpela su realidad, su carácter metafórico acompañado de una melodía alegre le permitieron permanecer:
Won't decide / but he won't debate
Traducción: "No va a decidir / pero no va a debatir".

Sin embargo, no fue ésta la única modificación a la que se lo sometió: la portada original, que consistía en la foto de una mujer desnuda con un guante de cuero tomada por Colin Lane, fue considerada demasiado sugerente y explícita para el momento que América estaba atravesando. En consecuencia, dentro de dicho continente tuvo que ser sustituida por una imagen abstracta y colorida que los miembros han descrito como un diagrama científico del Big Bang. Asimismo, se encuentran contundentes similitudes con la portada de The Nature Of Things de Bruce Bevcar.

En Trying Your Luck, Julian despliega una dulzura vocal y lírica sin precedentes dentro de la pieza. Después de tanto reprimirlo, logra por fin exponerse vulnerable frente a un otro. El ciclo culmina con Take It or Leave It, en el que se reconoce fuerte y claro como el principal responsable de su destino. Ya nadie tomará las decisiones por él, por lo que es momento de afianzar las riendas de su propia vida y aprender a lidiar con la presión de ser quien tiene el control. En definitiva, Is This It plantea una pregunta que se responde solo al finalizar el disco: si realmente esto es todo, depende de cada uno tomarlo o dejarlo.
El disco debut de The Strokes sigue destilando actualidad a pesar de estar cumpliendo ya veinticinco años de su lanzamiento. En cada una de sus canciones se encuentran las vivencias de no uno, sino miles de jóvenes apesadumbrados que deben enfrentar a diario la soledad, creyéndose merecedores de aquel presunto castigo. Las presiones mediáticas incluso antes de nacer, combinadas con su contexto político poco favorable, podrían haber representado un obstáculo invencible para cualquier banda, pero no para The Strokes, que hizo de la resiliencia y la constante renovación un emblema de su música. En ella exploran sus propios límites para sobrepasarlos una y otra vez pese a las crueles críticas que acostumbran recibir.

Demostración de su audacia para reinventarse de manera persistente es su nuevo trabajo Reality Awaits estrenado el pasado veinticuatro de julio.
En la polémica entrevista de Nardwuar a la banda, el periodista le pregunta al líder en tono de broma si le preocupaba que Lou Reed, tras asistir a uno de sus shows, les robara algunas ideas. Sin embargo el cantante, con una madurez increíble para un muchacho de veintitantos, replicó: “No, creo que esa es la manera en la que el arte debería progresar”.
Así, la banda se volvió el modelo a seguir de varias de las agrupaciones más icónicas del último siglo, entre ellas Franz Ferdinand, The Killers y Arctic Monkeys. Se han establecido como la inspiración de muchos jóvenes que crecieron junto a sus canciones, como los miles de argentinos que los esperan este año en noviembre para el Primavera Sound 2026. Is this It es una demostración directa de que nadie se encuentra solo en el mundo, y de que nunca está de más ambicionar ni preguntarse si de verdad esto es todo. Porque quizás no lo sea.


