Devenir hereje: la historia de Bar Scorpios, el segundo álbum de Blair
- 2 may 2025
- 9 Min. de lectura
Una lectura sobre la narrativa lírica del último lanzamiento de la cantante indie.
Por Candela Unzaga - @candenzg

El pasado miércoles 23 de abril, Blair lanzó su segundo proyecto: Bar Scorpios. La llegada del mismo fue fervientemente esperada por sus seguidores. La artista ya había adelantado dos de las canciones que componen el trabajo final; "Todo lo que tengo” y "Carne viva", la cual cuenta con un invitado más que pertinente, Dillom.
Mediante sus redes sociales, Blair fue progresivamente adelantando el universo que presentaría en este proyecto, jugando con sus fans, alentándolos a participar de la puesta en escena. Tal es así, que el tracklist fue revelado a través de una búsqueda del tesoro en la ciudad de Buenos Aires en la que participaron sus fieles recolectando por los alrededores de ciertas Iglesias dispersas por distintos puntos de la ciudad y de esta manera, en conjunto, develaron la lista de temas que compondrían finalmente Bar Scorpios.
En este segundo disco, vemos una clara maduración en el proceso compositivo, tanto del lírico como sonoro de parte de la cantautora y sus colaboradores. Este proyecto, al igual que todos sus trabajos, tuvo la colaboración de Dante Saulino, productor y director músical, quien está acreditado como compositor en todas las piezas del álbum. En esta ocasión se suma al ya establecido dúo Nico Cotton, reconocido productor argentino, quien ha trabajado con artistas del calibre de María Becerra, Morat y Miranda!.
El universo de Bar Scorpios
En la descripción de Blair en su perfil de Spotify, podemos leer que se le llama erudita de la literatura, y con este trabajo se figura más cerca de este título autoproclamado. En su primer álbum Llorando en la fiesta, vemos una fuerte presencia de sus influyentes, de aquellos artistas u obras que nutren su propia propuesta. En Bar Scorpios, la evocación de aquellos nutrientes no viene de la mano de la cita explícita, sino de la incorporación de recursos, temas, e incluso tonos, que permiten percibir un producto final mucho más homogéneo que su predecesor. Parte de esta incorporación prolija de las influencias son las colaboraciones que condecoran la producción: Mariana Enriquez, Dillom y Santiago Motorizado.
El trabajo propone al oyente un universo construido a partir de soportes literarios, sonoros y audiovisuales. De esta manera, cuenta la trágica historia de una jóven huérfana, alojada en un recinto cristiano criada por monjas, curas, Dios y sí misma. La artista nombró al personaje Teresa y si bien dicho nombre no fue sumado en las letras de las canciones, lo compartió en sus redes sociales, para sumar a la experiencia de escucha de sus seguidores y a la construcción narrativa. En un contexto de encierro, aislada de la sociedad y de sus pares, padece el duro proceso de convertirse en un adulto y en sí misma. Se desencuentra con la certeza que articulaba su vida, Dios, y por ende padece una crisis de fe y existencial que la lleva a no poder retener más dentro de sí todo el dolor que contuvo durante su vida. Lo relata en un tono lúgubre y oscuro, que podría remitirnos a las antiguas capillas, a los santos de antaño, a las estampitas en el ropero de la abuela.
La vida de Teresa
A pesar de declararse sola desde un inicio, Teresa recorre su camino con un compañero conflictivo; Dios. En la primera canción, nos presentan a la protagonista, el yo lírico, quien de lo único que sabemos en este momento es que está sola, siempre lo estuvo y está segura de que así morirá. Lo repite una y otra vez como un salmo. Una sentencia, un pedido de ayuda, una certeza.
En “Todo lo que tengo", el primer single lanzado de esta era, Teresa expresa cómo se siente respecto a la soledad que ya presentó en la intro. Cómo vive encerrada, cómo está condenada a abrazarse y tocarse a sí misma. Es su única fuente de amor, placer y compañía. Mas sospecha que hay algo afuera, a pesar de que quienes la cuidan le marquen un peligro. Podemos entrever su tendencia al autoflagelo. Inmediatamente establecemos un lazo con el álbum debut de Blair, Llorando en la fiesta; la voz que en un primer trabajo nos contaba cómo bailaba con su sombra, hoy nos exclama que la dinámica le rompió los huesos. En los visuales vemos a Teresa bailando en su capilla, entretenida, pero buscando una salida. Quien, sin embargo, custodia todo es Dios, pues esta no es la casa de Teresa, es la suya.
Para el segundo tema comenzamos a ver cómo el yo lírico describe lo que en una primera escucha, debido a la segunda persona del singular, uno podría interpretar como un desencuentro amoroso. No obstante, el reproche parece ser para Dios. Teresa le reclama a este amado, Dios o no, que ya no lo va adorar como una figura sacra, porque está cansada de que su relación no sea recíproca. Aunque le ofrezca todo de sí, ya no hay más amor, y parece haber mejores fieles.
La dualidad de la tensión Dios-amante hacen más que interpelar al oyente al evocar un sentimiento conocido, sino que lo sitúan en una dinámica que lo ayudará a comprender la continuación del relato. El oyente empieza a suponer que Teresa no va actuar como lo haría uno en su lugar, por su tendencia clara a la violencia, tanto consigo misma como para con otros.
De esta manera, llega el planteo de sus propias dinámicas en “Dejar de ser yo". El desprecio por ella misma y la tortura que le implica experimentar el mundo desde la piel y el contexto que le ha tocado. A pesar de su rabia, de su frustración, no puede evitar el duelo de crecer y desprenderse de su pasado y ella misma. El amor de su madre, de otros, de Dios, no hace otra cosa que escapársele. Imagina cómo sería ocupar el lugar de aquellos que le niegan el amor. Se cuestiona sobre las experiencias ajenas, cómo otros humanos perciben y viven la realidad. Y aunque se distancie de Dios le pide el último favor; no ser ella misma. Bien sabemos que la salida de uno mismo es única, y ese camino es el que toma Teresa.
Abandona su casa, su capilla sacra, en “Intenté salvar a Dios”. Inicia un fuego pero Dios no realiza ningún milagro en respuesta, el ruego que deviene en reclamo y luego en provocación no es escuchado. Deja atrás todo lo que conoce y es, para salir a buscar-se. Da cuenta de que no encuentra otra salida, tiene que matar a Dios, le revoca sus plegarias. Nos expone cómo su plan resulta tal cual lo buscado; se está despersonalizando. Ya no reza pidiendo piedad para sí misma, es un caso perdido. Se dirige a lo que suponemos es el Bar Scorpios.
El camino hacia la oscuridad
A continuación escuchamos la primera voz ajena, la de Mariana Enriquez, célebre cuentista de terror argentina, quien toma la voz de Teresa para adentrarnos en un diario íntimo que escribe la joven, mientras entre recortes oímos una segunda voz distorsionada, extraña. El relato es transparente y continúa construyendo lo que el oyente ya percibe; la duda en su fe y, por ende, en la realidad. Nos cuenta de tentaciones que la provocan y cómo ellas huyen a esconderse en un bar al final de la calle. La clave en esta pieza es el tono confesional, que posiciona al oyente en el lugar de cura párroco. La evocación de los cuentos de Enriquez le permite a Blair construir con más fuerza el final que prepara desde la introducción y, a su vez, reforzar la atmósfera de horrores que se aproximan. Además, la ancla a una tradición literaria local, emparenta a Teresa con los protagonistas del terror argentino, la enriquecen.
Inmediatamente, nos encontramos con la segunda colaboración, la cual fue elegida como segundo single de Bar Scorpios. Nos introduce otro personaje, quien asumimos Teresa conoce en este bar; Jim. Los artistas en conjunto ponen en diálogo sus trabajos, Por Cesárea y Bar Scorpios, los cuales presentan jóvenes en la búsqueda de respuestas respecto al destino, a su camino de vida. Ambos nos proponen un camino de abandono del pasado y sus determinaciones y, a la vez, encuentran una misma salida; la muerte. Jim y Teresa se funden en una pelea mútua que habita los límites de lo érotico-gore. El dolor ajeno les genera placer y atentan con el otro para encontrarlo. Teresa es la ganadora de este duelo por respuestas, acaba con la fantasía y su vida.
En esta canción los personajes son muy claros, no hay espacio para la sospecha o las sutilezas, la intención es herir al otro, manipular su cuerpo y arrebatarle la vida, el control absoluto. Es la única canción en evocar al enemigo divino, el Diablo, el yo-lírico es consciente que lo invoca al nombrarlo, pero de todas maneras lo hace, finalmente traiciona a Dios.
Para continuar nos trae “Padre muerto”, cuya letra es bastante simple, mas se mece entre dos acepciones de la palabra padre; el progenitor y el cura párroco. Cuál sea la decantación que prefiera el oyente, Teresa le desea la muerte. El tono es más lúdico que las canciones previas, dando a entender que ejercer el dolor y liberarse del mismo, le otorga liviandad a su experiencia. La idea de un padre muerto le divierte, desear el mal e infringirlo ya no le pesa.
En el tema homónimo, se anuncia la premonición de que algo va a salir. El deseo de lastimar a otros se reitera, el odio por ella misma, por lo que es y en lo que se convirtió corona la canción. Desesperada busca instrucciones, una escuela que le enseñe cómo vivir la institución que cumplía ese rol en su vida, la Iglesia, ya fracasó. Condensa con sencillez el espíritu del álbum.
A pesar de haber logrado huir de su capilla, Teresa no encontró compañía en el exterior. Junto a Santiago Motorizado, en “Hombre Roto”, asegura que la vida se le va en excesos. Al no poder amigarse con ella misma, busca consuelo en los sueños ajenos, en lo que perciban de ella. Bar Scorpios la contiene, ella lo habita, pero ya no alcanza. La soledad cobra entidad, es una amiga. Nuevamente disloca la escena de la confesión, poniendo al bartender en el lugar del cura, ahora la abraza el alcohol, no Dios.
La participación de Santiago Motorizado, quien no acarrea consigo un universo oscuro como los trabajos de Enriquez y Dillom, trae un paño de ternura sobre la construcción de Teresa. Te recuerda, por un momento, que es una muchacha de veintidós años, sola y ahogada en dolor.
Un desenlace trágico
En “Nunca lo van a entender”, la protagonista queda completamente cegada por el impulso de lastimar a otros. La melancolía de la canción anterior se pierde, armando un sube y baja que ilustra lo tormentoso de su mente y de su experiencia. Ya no está intentando retener los impulsos, no quiere suprimirse más. Vaga buscando víctimas, aquello que habitaba su interior galopa hacia el mundo que la circunda. De esta manera, sentencia su final, y con el suyo el de otros. Asegura que verán su cara finalmente. En este tema en particular encontramos el primer indicio de una búsqueda de un mañana sin un yo, dejando el escenario preparado para la conclusión.
“Mañana hablarán de mí” nos trae el final de Teresa, el final de la historia. La premonición que nos viene anunciando desde el inicio. La protagonista acaba con su propia vida, colgándose en las campanas de una Iglesia. Sostiene que tiene que hacerse cargo de los males causados, de las heridas infringidas y las vidas interrumpidas. Una culpa cristiana hasta el final de sus días.
Como final, para la outro, continúa con la introducción y la titula de igual manera. Esta vez, en cambio, no hay voz, no hay letra, pero la música continúa. La ausencia de Teresa le recuerda al oyente que sí hay historia después de la muerte, el mundo no se detiene con su muerte. La huída de la vida solo implica no vivir, como no ser uno implica no ser en absoluto, y la única atada a este destino es Teresa.
De esta manera concluye las trece piezas que componen Bar Scorpios, sin voz. El número de tracks elegidos no parece ser casual, ya que la artista ha compartido varias veces que su número favorito es el trece, siendo una clara inspiración para ello Taylor Swift. De quien, a pesar de no tener claras referencias, podemos ver su influencia a la hora de construir un universo y una narrativa.
El sabor amargo que deja el álbum al finalizar nos trae al mundo que a nosotros nos circunda, en el cual abunda la violencia, las historias amargas, los abandonados por Dios y por la sociedad. Del cual, como generación, nos preguntamos cómo salir y dejar de atender a sus lógicas. La soledad, el maltrato, la ausencia de contención condenan todos los días a fieles de esta realidad como Teresa a su final. El oyente, como la protagonista, se cuestiona, si Dios tendrá la respuesta o tendremos también que salir a buscarla a la calle, corriendo el riesgo de hacernos cargo de los estragos que nos cueste.
Podés escuchar Bar Scorpios acá:


