Delfina Campos: cinematográficamente rockera
- 10 sept 2025
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 6 feb
El trabajo detrás de su segundo disco, cómo el cine atraviesa sus canciones y la creación de un universo sonoro pensado para formar parte de una performance
Por Azul Martinez Flaiman - @azuntvg
Fotos: Sofía Bulgarelli - @sofiabulgarelli.ph

Delfina Campos es una cantante y compositora argentina que se caracteriza por letras íntimas, un sonido evocador y una voz llena de matices, fusionando influencias clásicas con una visión contemporánea.
"Películas Perdidas" (2024), su segundo disco, es un viaje cinematográfico guiado por pasajes dulces y nostálgicos que mantienen viva la tradición de la canción pop-rock argentina, con la participación de Hilda Lizarazu y Cuino Scornik.
Anclado en dos pilares conceptuales —el cine y esta tradición—, el disco llevó a la artista a reflexionar, en sus palabras, sobre su rol como mujer, letrista, compositora e intérprete dentro del rock argentino.
Musyca Medio: A un año de la salida de Películas Perdidas, ¿cómo ves su repercusión en el público?
Delfina Campos: Siento que es un álbum que fue muy bien recibido y eso me tiene realmente muy feliz. Es un disco que creo que tiene canciones muy sólidas, con un laburo de producción muy bien logrado con Percii y Matías Cella que fueron como mis aliados en ese sentido. Son canciones de las que estoy muy orgullosa.
Fue un disco colaborativo desde los feats con Hilda Lizarazu y El Príncipe Idiota hasta el punto de vista de la composición. Era la primera vez que me abría a colaborar con otra gente y yo creo que eso nutrió mucho al resultado.
MM: ¿Se acerca lo que sucedió a lo que esperabas que suceda o superó tus expectativas?
DC: En el proceso aprendí a intentar no tener expectativas, es muy difícil no tenerlas, pero hay que intentar no tenerlas en la música porque lo único que hacen es fijar la vara muy alta.
Así que intenté eso y me sorprendió gratamente. Si bien sabia que el disco tenia canciones buenas y estaba segura de eso, me pasó en el pasado de hacer canciones muy buenas o que yo consideraba muy buenas y que no pase mucho, y también se dio a la inversa.
En ese sentido mi radar esta totalmente roto.
MM: ¿Cómo lo describirías?
DC: Es un disco que me llevó a reflexionar mucho sobre la tradición de la canción pop-rock argentina. Y como mujer, letrista, compositora e interpreté. Me llevó a pensar en el lugar de la mujer en esa tradición.
Es un disco en el que trabajé con un gran letrista del rock argentino como lo es Cuino, que tiene la participación de Hilda y que me hace pensar mucho en el sonido del rock argentino tradicional.
Y en como está esa tradición del rock hoy en la música argentina.
Entonces hay como una cosa de cruces para mí, de influencias, de los sonidos del pasado y también hay mucho del presente.
Después está la cuestión del cine y de las películas. Y el hecho de que mucha gente dice que mi sonido tiene una cualidad como cinematográfica.
Jugué conceptualmente con esto de que el disco podría ser el soundtrack de una película y que cada canción podría ser una escena de una película.
Hay algo de mi amor por el cine y de esta tradición que marcan un poco el ADN del disco. Y es un disco que fue compuesto desde un lugar muy intuitivo, cero intelectual. Fue muy desde el disfrute y desde una cosa muy sensorial de como quería yo sentirme a la hora de tocar en vivo estas canciones.
Es la primera vez que me senté a hacer un disco pensando en cómo iba a ser cuando lo fuera a ejecutar en vivo. Y eso es muy distinto.
Es un acercamiento que quiero seguir empleando cada vez que grabe, porque cambia mucho. Es importante tener esa proyección en la cabeza de cómo vas a traducir esas canciones que estás haciendo a una situación de vivo.
MM: ¿Cuál fue la inspiración principal a la hora de escribir sus letras?
DC: La ciudad es un contexto que a mí me inspira muchísimo y la ciudad de noche especialmente, no sé por qué. Quizás visualmente me cautivan mucho imágenes, las cosas que transcurren y los secretos que guarda.
Como escenario me cautiva mucho. Y mis canciones transcurren por lo general en la ciudad, en un contexto más bien nocturno y hablan mucho de vínculos.
Este disco temáticamente habla mucho de las paradojas y la ironía de lo vincular, de las cosas que comienzan y que cuando comienzan, ya sabes cuándo y cómo van a terminar.
Yo creo que eso es algo que noto como una constante en mis letras. Me gusta jugar mucho con polaridades de luz-oscuridad, masculino-femenino, fin-comienzo y todo ocurriendo al mismo tiempo. Eso es algo que de alguna forma traigo bastante a mis letras.
MM: ¿Hay alguna película que lo haya inspirado o que sientas que dialoga con el disco?
DC: Cada canción del disco me hace acordar una película distinta.
Siempre digo que "Testigos" podría ser el soundtrack de una película de acción protagonizada por una mujer. Para mí es alguien corriendo por la calle siendo perseguido o persiguiendo algo.
Por otro lado, "Malas decisiones" podría ser una comida romántica de los '90, siento que transcurre como en una secundaria. Clásicos como "10 cosas que odio de ti", esas películas románticas yankees que yo veía cuando era chica.
"Amor de plástico" podría ser de "Perdidos en Tokio" de Sofía Coppola
Y finalmente "Fumando en el sofá", que para mí es la canción más claramente pop-rock argentino, es una película argentina tranquilamente como "Silvia Prieto".
MM: ¿Cómo decidiste, entre tantas ramas artísticas que implican escribir, que la música era tu lugar de expresión?
DC: La música tiene un poder enorme sobre mí, es algo que me conmueve y me transporta a otros mundos. Me hace soñar despierta.
Es como un amor muy profundo desde que soy muy chica. Y tener un proyecto musical a mí me permite aplicar también mi interés por otras formas de arte: la escritura, el uso de la voz, lo audiovisual, lo teatral, la moda o las artes plásticas.
Eso aparece en aspectos como el arte de tapa o lo performático y el uso del cuerpo.
Son muchísimas cosas que pones en juego a través de la música, me encanta y por eso me resulta imposible aburrirme.
MM: ¿Qué encontrás de valioso en compartir tu música en vivo?
DC: Compartir tu propia música en vivo es cuando el círculo se cierra y termina de ocurrir la magia, porque ahí es cuando podés vivir y presenciar la recepción de la gente de lo que vos haces.
Para mí la música es, en todo momento, como un puente hacia el otro. Me cuesta pensarla aislada del otro. Desde su creación y en su ejecución, es un puente hacia los demás.
Es una forma de conexión muy profunda pero es al tocarla en vivo cuando ocurre justamente eso y se puede sentir realmente, sino es como una cosa mucho más abstracta que está colgada en Spotify.
MM: Venís de un show en Niceto, ¿qué se siente llegar a escenarios en los que estás tocando hoy?
DC: Es loco, porque la verdad que yo cuando empecé con la música no me imaginé esto ni muchas de las cosas que me pasaron.
Es bueno recordarlo y es bueno no olvidarse porque a medida que vas creciendo en tu carrera la vara se va corriendo. Apenas empecé me acuerdo de ir a un show en Niceto y preguntar "¿Alguna vez voy a tocar acá?", casi con vergüenza, con pudor.
Y mi amigo que estaba conmigo me acuerdo que me dice "Sí, obvio que vas a tocar acá".
Ahora ya toqué varias veces en Niceto, con "Películas Perdidas" fueron dos veces y fue increíble.
Hay que intentar no normalizarlo y acordarse de todo lo que uno creció.
MM: ¿A quienes citarías como tus máximos referentes locales?
DC: Tengo grandes amigos en la música y de alguna forma son mis referentes, porque con ellos comparto como Chechi de Marcos, Isla de Caras, Rayos Láser o Silvestre la Naranja.
También me gustan mucho cantautoras como Juana Aguirre, Paula Prieto o Marilina Bertoldi.
MM: ¿Y extranjeros?
DC: Me gusta mucho Lana del Rey, Fist, Shroaron Vaneten y Angel Olsen.
Pienso más que nada en mujeres cantautoras, a quienes les sigo la carrera y me interesa, como mueven su carrera. Creo que es porque me veo más espejada, más identificada, por así decirlo.
MM: ¿En qué estás trabajando ahora? ¿Cuáles son tus planes para lo que resta del 2025?
DC: De acá finalizar el año la idea es retomar la composición, empezar a componer con la vista un poco más puesta en el disco que viene. Toda esta primera mitad del 2025 fue tocar, tocar y tocar como loca y eso no da mucho tiempo para componer. Estoy muy entusiasmada con todas las cosas que vienen.
Podés escuchar "Películas Perdidas" acá:


