Para mí todo es un gran teatro: Homogénica rebalsó Niceto Club en la presentación de POST POP
- 2 mar
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Actualizado: 2 mar
La banda desembarcó en Niceto para la presentación en vivo de su disco debut en un show inmersivo y performático. A sala llena y con una puesta que borró los límites entre realidad y ficción, la banda se consolidó como una de las propuestas más destacadas del under porteño
Crónica: Azul Martinez Flaiman - @azuntvg
Fotos: Sofía Bulgarelli - @sofiabulgarelli.ph

Homogénica, la banda de pop que revoluciona el under llegó por primera vez al escenario de Niceto Club con un show propio para presentar su disco debut: una obra que pone al pop, la puesta en escena, el brillo, la noche porteña y la experiencia femenina al frente.
Desde las semanas previas, la banda prometía que el despliegue sería el más largo, maduro y preparado de su carrera, por lo que las expectativas crecían cada día.
La presentación, con horario de inicio cerca de las 22 hs, reunió cientos de fans desde las 20 hs realizando la fila para ingresar al show-fiesta que quedará en la historia del grupo.
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Con una apertura a cargo de Cabezas de Remolino y DJ Repulgue, que calentaron los motores de una audiencia bailarina y apasionada, Niceto se iba preparando para una noche que sería un antes y un después. Tras el set inicial, el telón negro se cerró y los espejos de las paredes empezaron a reflejar luces azules y rosas mientras Good Luck, Babe! de Chappell Roan sonaba coreada por la gente, anticipando un clima de alegría contagiosa.
Después de unos minutos de espera, el telón se abrió y la primera escena confirmó que para Homogénica la performance es una parte crucial y constitutiva de su identidad: dos bolas disco colgaban a los extremos y el bombo de la batería representaba la tercera. Con cada detalle, quedaba demostrado que sería un show en el que nada estaría librado al azar.
Bajo luces rosadas que giraban por el escenario, Rodrigo Porto (teclados y guitarra), Juan Michat (guitarras), Facundo Vázquez Ávila (batería), Santiago Gómez (bajo), Martina Lostra (coros) y Dante Saulino (dirección musical, y sintetizadores) se posicionaban. Con un vestuario negro y plateado brillante, maquillaje en tonos rosados y celestes y su talento indiscutible, preparaban el colchón sonoro para la salida de Lola Tabarovsky (voz). Su figura irrumpió con un vestido de látex fucsia en combinación perfecta con su pelo, que días antes era morocho y ese jueves brillaba como una peluca neón.
Con un maquillaje extravagante, medias de red y micrófono customizado de conejo en mano, la vocalista comenzó a cantar Fan e hizo corear al lugar repleto de gente desde el escenario hasta la puerta de salida. “El antro lleno y todo el mundo te viene a ver a vos” se escuchó más fuerte que todo mientras todos los dedos señalaban a la hipnótica Lola.
La fiesta continuó con Otra Vez, Living Comedor y Tesoro, para la cual fue invitada Catalina Ammaturo. “Chechi tenía un casamiento”, bromeó la frontwoman ante la ausencia de la colaboradora original de la canción. Con esa cuota de picardía, magnetismo y conexión con el público, hacía enloquecer a los presentes a cada paso y a cada letra.
“Seguro me confundan con otra, somos todas iguales y sonamos todas igual”, dijo a continuación para introducir N.E.N.A (No Entendiste Nada Amor), que apareció entre luces tenues y fuertes declaraciones en la pantalla, que antes proyectaban caramelos, flores y el logo de la banda en un rosa pastel.
“3 de cada 5 mujeres fueron acosadas sexualmente en la industria musical mundial”, rezaba en letras blancas sobre un fondo negro, entre otras frases y estadísticas, mientras se gritaba “Quiero usar la muerte en una insignia y que de mis gritos salgan chispas” en el quinto pogo de la noche.
Así, la banda se posicionaba frente a un conflicto que parece un secreto a voces, pero que es la realidad de muchas mujeres que intentan hacerse un camino propio en la industria musical. “Fijate donde estás parado, fijate donde estás, tarado”, finalizó.
Acto seguido, una bandera argentina flameó en las pantallas con bichos caminando sobre ella y algunos acordes del Himno Nacional Argentino sonaban como introducción a Bichos, una de sus canciones del EP PLAGA (2024) con el que se lanzaron como banda.
Para bajar la adrenalina que el pogo había generado, Rodrigo le entregó su guitarra y como una muñequita rockera salida de una cajita musical, interpretó dulcemente Primer Acto, que hizo emocionar a todos los presentes que prendieron sus flashes para acompañar el momento.
“Gracias por venir conmigo a la fiesta. Esto es muy surreal”, dijo agradecida.
Entre aplausos, Lola empezó a toser y confesó: “No puedo seguir”. Soltó la guitarra y salió corriendo hacia el backstage. La multitud, sorprendida, comenzó su décimo “Olé, Olé, Olé Homo, Homo” para mostrar su apoyo.
En la gran pantalla sobre el escenario, una cámara seguía a Celeste Nanfaro, la directora creativa de la banda que, desesperada, pedía ayuda en camarines “Tenemos Niceto lleno, alguien tiene que salir”, les decía a los demás miembros de la banda, productores, amigos y la maquilladora Irina Maquilla que estaban tomando cerveza y fumando despreocupados. La realidad y la performance estaban separadas por una línea borrosa.
En una acción colectiva, el grupo salió a escena a bailar, como si hacer presencia en el escenario solucionaría el problema principal: la frontwoman se había esfumado.
Sin embargo, la intro de 3D empezó a sonar y la estrella regresó. Cambiada totalmente, había abandonado el vestido y lucía un body brillante, una corbata fuscsia y un blazer negro.
Dos bailarinas performeaban al frente mientras el resto bailaba, brindaba, hacía trencito y una bandera LGBT flameaba en una verdadera fiesta del orgullo. Papeles fucsia en forma de corazón volaron por el aire para dar por finalizada la performance que fue acompañada con vitoreos y baile arriba y abajo del escenario.
Buenas Decisiones y Backstage sostuvieron la energía en un show que no dejaba respirar al público ni de casualidad.
Para El Bar, una mesa en la que dos chicas se sentaron a charlar y a tomar “Cervezagénica” fue el centro de la performance. Mientras Lola cantaba con su espalda al descubierto sobre la soledad, la mesa se convirtió en su escenario y terminó cantando parada erizando la piel de todos los presentes.
Un teclado peludo que remitía a un conejo apareció en escena y la interpretación a dúo de teclado y voz de Mi Casa hizo que las lágrimas cayeran por cada mejilla del lugar.
“Yo te amo de verdad, sos mi casa”, finalizaba señalando al público.
Así, se completaba un set de dos canciones que dejarían a todos boquiabiertos con la calidad interpretativa y el rango vocal de una cantante que se define como “chillona” pero que en verdad tiene la capacidad de mantener a más de mil personas con la mirada inmóvil en su figura danzante bajo una única luz blanca y en su voz única cargada de emoción.
Llegando al final, La Gata, otra de sus canciones previas a POST POP combinada con Turista, su primer single, coronaban su show más grande hasta el momento donde las noches de Moscú que antes eran su cotidianeidad parecian tan lejanas como cercanas a la vez.
La vocalista recorrió el escenario, abrazando uno por uno a sus compañeros emocionada y feliz. “Me di cuenta que tal vez, todo lo que imaginé por hoy termina bien”, cantaba sonriente en su antro favorito en toda la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Su tatuaje con la dirección de Niceto se colaba entre sus medias de red con strass, pero rasgadas. Porque como ella misma sostuvo: todo lo que tienen de pop lo tienen de trash. Porque todo lo que soñaron por ese día terminó bien.
Tras un falso final y un pedido del publico por una mas, con nuevo cambio de vestuario la cantante lució un short negro con la leyenda “ANTIFASCISTA” y un corpiño espejado que combinaba perfecto con las paredes de Niceto Club como si el lugar hubiera estado esperando por un tiempo a que una banda de pop con una bola espejada y un conejo como símbolos rebalse de gente sus palcos, genere una marea de personas disfrutando en su centro y refleje en sus paredes luces de todos colores.
En ese look cantó Pide Más, en la que uno de los momentos más icónicos de la noche sucedió: para la frase más fuerte de la canción, una gran ronda se abrió en silencio para gritar todos juntos “Me jura es la primera vez que pasa”, mientras el pogo explotaba. La noche había pasado demasiado rápido y la energía no bajó en ningún momento.
Para el saludo final, todo el equipo se sumó a las tablas demostrando la importancia para Homogénica de la grupalidad. Es esta unión la que hace posible que cada detalle performático y técnico funcione y deje en los espectadores la sensación de estar viviendo un show único.
Con visuales dinámicas, cambios de vestuario, un acting constante, la banda inauguró el comienzo de una nueva etapa consolidándose uno de los proyectos más destacados del under porteño por su sensibilidad, compromiso y calidad y demostrando que para ellos cada presentación es una obra en sí misma.


