No hay misión sin convicción: Militantes del Clímax brindó una verdadera fiesta hasta el amanecer en el C Art Media
- 25 jun 2025
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La banda sorprendió con un formato nocturno que combinó música en vivo, DJs y fiesta hasta la madrugada con la energía que tanto los caracteriza
Crónica: Abigail Bek - @abigail.bek
Fotos: Estefania Flores - @f_tefi

La noche se convocaba bajo el nombre "Operación Clímax de Medianoche": más que un show, una verdadera fiesta clímax hasta el amanecer. Con el eclecticismo performático que caracteriza al grupo, esta experiencia también incluyó un museo con esculturas, vestuario y utilería que formaron parte de los escenarios que la banda ocupa desde hace más de quince años. Una buena actividad para recorrer mientras se iba llenando el C Art Media y anticiparse a lo que estaba por comenzar.
Iniciando con un set de DJ Funkaplastic, la pista empezó a subir la temperatura hasta recibir con ansias a Militantes del Clímax cerca de la 1:30 am. Como siempre, no faltó la performance inicial de Franco Bersi—acompañado por Simón Grunblatt en violín— caracterizada por el drama, la teatralidad y la espectacularidad. En esta oportunidad con citas a Manuel Belgrano y nuestra patria, marcado por el reciente Día de la Bandera Argentina, sin omitir referencias al actual contexto político con una mirada crítica y afilada como suelen hacer los militantes, como definen su nombre y sus orígenes en el hip hop.
El gran conjunto destelló en su ingreso con sus brillantes vestuarios, iniciando un show protagonizado por un repaso de clásicos de su repertorio—como "Maradona Caniggia" y "Cama Adentro"—, una indiscutida presencia de su disco "Día 4" y la preponderancia del más reciente, "Nueva Sangre"; el proyecto que significó la vuelta de la banda tras seis años lanzar con un sonido renovado marcado por el fulgor del funk mientras las líricas —siempre comprometidas socialmente— siguen ancladas en las raíces del hip hop.
Además, incluyó un interludio teatral dividiendo el show en dos actos, donde la vestimenta de Bersi fue un claro guiño al Papa Francisco —primer papa argentino recientemente difunto— y un discurso que expresaba las tensiones entre religión, sus verdugos y la ciencia.
El espíritu del aguante se extendió entre pista y escenario, con sus letras potentes, el fragor de los característicos bronces y sus pogos contestatarios, mientras se extendían banderas entre una comunidad danzante que amplificó sus coros como hinchada.
Sacudidos por el tremendo espectáculo que la big banda sirvió, el público continuó bailando con el mismo aliento agitado que tanto sacudón propició. La fiesta siguió al ritmo del set del DJ Manu Ocampo hasta terminar la noche en un pleno ambiente bolichero, luces incluidas.
Con mucho groove, baile y desborde, pero también el contenido, el agite y la comunidad que la misma banda supo construir, el show demostró que la resistencia también puede estar en las pistas de la mano de un grupo que, a esta altura, no es sólo una banda sino un movimiento.


