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Las palabras se me clavan en la espalda: No me toques y Kill Flora protagonizaron una noche deslumbrante en Centro Cultural Matienzo

2 ago
4 min de lectura

Con un evento que fue más allá de lo musical, las bandas abrieron las puertas a la poesía con una dosis vital de punk y ternura


Crónica: Matías Palmieri - @matiipalmierii

Fotos: Francesca Bray - @fran_bray



La gente poco a poco atestaba el lugar y comenzaba a husmear los puestos de revistas y amuletos mientras algunas poetas invitadas pasaban de la incomodidad a la pasión y de la pasión al miedo con cada escrito que recitaban. Todas habían sido convocadas por las propias bandas a través de sus redes sociales con el fin de abrir el espacio a mujeres y disidencias que quisieran exponer su arte.


Una vez finalizada aquella creativa introducción, salió No Me Toques al escenario con una energía contagiosa. La banda se conforma por Margarita Valencia, Luna Etchegaray, Paloma Acosta y Luna Korenman, siendo difícil atribuirle un rol específico a cada una, ya que son en su mayoría multiinstrumentistas y van rotando con cada canción. Muñequita fue el tema encargado de abrir la noche y, junto a Playmobil, cautivó por completo al público, Aprovechando la oportunidad para exponer algunos de los temas que formarán parte de su nuevo disco, interpretaron Tan Pobre y Pistolas, colmados de rabia y sensualidad a la vez. 

En el vestuario de las integrantes predominaba el rojo brillante que, en cierta manera, se volvía una manifestación visual de su ardor y arrebato. Luego de Llorar Mientras, sorprendieron enormemente con los coros de Dios, que rozaban la categoría de angelicales. Como si de una exposición del novedoso álbum se tratara, expusieron una pieza inédita tras otra, atravesando Curaplus y La La La La, asegurando que traía suerte a la hora de conseguir trabajo. Le siguió la icónica Mayonesa, cantada por la audiencia a más no poder. 

Lobotomía con su letra dura y ritmo fuerte, dio lugar al estreno de Sola, diferenciándose del resto por los sonidos eléctricos que le otorgó la presencia de un órgano. Fue esta la protagonista de un momento único, ya que mientras una de las integrantes la entonaba el resto la miraba, bailaba e incitaba al público a cantar con ellas, finalizando su interpretación con un “podemos estar solas juntas”.


A continuación de Copión y Celoso, llegó Policía en la que, como de costumbre, la cantante bajó del escenario para vociferar la letra junto a los presentes en un aura pasional y adrenalínica. Sin duda, No Me Toques es una banda con tanto para decir, y tanta catarsis para hacer que sus canciones no pueden ser cantadas de otra forma que no sea a los gritos. 

Yo tenía una amiga que un yuta la agarró y no volvió nunca más / Amiga ¿dónde estás?

Por su parte, Kill Flora comenzó con El Chico de Paraguay, seguido de Tanto Viento. Sus líderes, Ana Julia González y Lucía Szellner, presentaban un nivel de complicidad tan alto que daba la impresión de que se comunicaban a través de las cuerdas. Su vestimenta, una de blanco y la otra de negro, sirvió de demostración palpable de la forma en la que se complementan la una a la otra. La tranquilidad de Estamos Bien fue contrastada con la potencia del estribillo de La Casa de tu Mamá, en la que Mora Cutuli en la batería y Lucía Pérsico en el bajo destacaron enormemente.

Al escenario lo vestían ciertos indicios de delicadeza como el velo blanco del micrófono o los brillos de los in ears que, al fusionarse con canciones como Tráfico, generaban la combinación perfecta entre ternura y punk. 


Tras la increíble interpretación de Pienso mucho, sorprendieron con un cover de Maggots for Brains de Olivia Rodrigo, deleitando a la audiencia e incentivándola a corearlo como si de un tema de su propia autoría se tratara. Un privilegio exclusivo del formato en vivo. Cuando me vuelvas a mirar e Hipersemiótica fueron el preámbulo de uno de los momentos más emotivos de la noche: a la hora de cantar Chiquita, el público comenzó a prender sus flashes y agitarlos suavemente en el aire, acompañando su ritmo. Ana, la cantante, con la voz algo quebradiza y los ojos iluminados exclamó “me van a hacer llorar”, y en respuesta, las luces que se habrían quedado afuera decidieron sumarse. 

Me voy a hacer chiquitita de nuevo / Te voy a cantar al pie de la cama

Luego de la preciosa versión de A veces, se abrió paso Estaba Tan Segura, que el público acompañó en los coros, especialmente en el característico puente que aquella noche fue de muchas más que dos voces. De esta manera, terminó de volverse una experiencia imborrable. Lejana se siguió de Nuevos discos, amagando a dar cierre a semejante velada, sin embargo, la audiencia no lo permitió. Pussy Pancake fue exigida sin dar el brazo a torcer, por lo que la agrupación no tuvo más opción que otorgar una de las mejores interpretaciones de la noche y, en definitiva, la favorita de los presentes. 


Considerando el avance de la ultraderecha en Latinoamérica y el mundo, en un contexto en el que los derechos de las mujeres y disidencias se ponen en riesgo, se vuelven indispensables los espacios de refugio y catarsis colectiva. Así, el show fue mucho más que bandas tocando y poetas leyendo, fue la voz de los reclamos y un abrazo de lucha. Un calor necesario para no rendirse.


Como declaraba Simone de Beauvoir en 1975:

No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida

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