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Hermoso desastre: Sakatumba colmó su primer Niceto Club

8 jul
3 min de lectura

En una noche de nostalgia y alegría la banda expuso su amplísimo repertorio en Niceto Club, deleitando a su público con un show de más de dos horas


Por Matías Palmieri - @matiipalmierii


Foto: Sakatumba en Córdoba x @fedegionco
Foto: Sakatumba en Córdoba x @fedegionco

La euforia se percibía en el ambiente. Las brillantes ropas y maquillajes llamativos que de a poco atestaban el lugar eran un preludio de lo que se avecinaba. La máquina de humo puesta en funcionamiento hizo de los gritos vítores, que se fueron transformando en las primeras notas de Trepan los Esclavos. La voz tan particular de Renata Bade cautivó a los oyentes y los llevo de la mano por un recorrido completísimo de la discografía del grupo.

Lo-cura, seguida de Te voy a volver a ver le dieron la bienvenida a Ian Barracuda, saxofonista recientemente adquirido por la banda y bautizado como “el quinto Sakatumba”. 

El bajo, dominado por Marcos Medina Belloti, cobró protagonismo en Ataques en mi ciudad, uno de sus últimos lanzamientos y de los mejores recibidos por la audiencia. A su vez, Octavio Baez, encargado de los teclados hasta aquel momento, fue la voz de Nada Más y Tu Vodoo. Habla Sola, con su rítmica tan pegadiza pero singular, hizo de Niceto un salón de baile improvisado que recibió extasiado En peligro estás. La versatilidad de la banda terminó de manifestarse en Inyección, entonada por el multifacético Belloti. 


Si bien cada uno de los integrantes tiene su propia forma de interpretar, es en estas diferencias donde se genera una dinámica que cobra sentido al presenciarla en vivo.

En Sakatumba no existe la lucha de egos ni los personajes secundarios. Son todos protagonistas de una pieza heteróclita y multiforme, que fusiona rock con post-punk de la misma manera que arte con compañerismo. 

Bien podría decirse que la banda actualmente se encuentra en su momento de auge, destacando sobre todo a nivel creativo. La capacidad de extender su universo melódico con cada nuevo single es notable, dando como resultado performances como la de Hombre Plateado. Ésta no solo cautivó con su exclusividad, ya que todavía no ha sido publicada oficialmente, sino que preparó a la audiencia para Corazón, una de las canciones más emocionantes de su discografía. Tras entonar el feliz cumpleaños a  Octavio Baez (teclados), que fue sorprendido con una torta y aplausos, se robaron toda la atención las versiones acústicas de Descontrol y Ultravioleta, coreadas a más no poder. 


De Basta ya! cabe destacar el increíble trabajo de Valentín Herman en la batería. Me estoy olvidando de vos fue el responsable de un momento único e inolvidable, que terminó de consagrarse como tal entre los saltos y lágrimas del público. “¡Qué hermoso desastre!” se oyó cuando comenzó a sonar la pieza con aquel mismo nombre, que luego dio lugar al subidón de energía de Última canción letal.

La dulzura de Chica Gotika fue contrastada con la extasiada versión de Ropa Equivocada que descontroló a los presentes íntegramente. Un poco triste, su último sencillo publicado, amagó a dar cierre a semejante velada.


Sin embargo, No te vuelvas tan sentimental fue quien tuvo dicha tarea y su intachable versión en vivo estuvo a la altura. Los integrantes iban y venían entre luces brillantes, marcando el ritmo entre bailes y prolongando aquel instante lo más posible con ánimos de que la fiesta nunca se termine.  


Sakatumba no solo expuso su amplio y variado repertorio musical, sino que le otorgó al público el privilegio de vivir sus canciones de una manera completamente distinta. Lejos de buscar imitar las versiones pregrabadas, optó por reinventarse con cada decisión que enriquecieron la experiencia de manera inconmensurable. En definitiva, fue ésta una demostración de su nueva y cautivante faceta que entusiasma y convoca sin límites. Es seguro que el disco que se avecina no tiene ánimos de quedarse atrás. Por el contrario, existe ya en el imaginario de sus fanáticos que esperan entre ilusiones que este Niceto sea el primero de muchos más.



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