Como ayer, como hoy: Los Piojos se despidieron otra vez de los escenarios en River Plate
- 24 jun 2025
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"Estos dieciséis shows, después de quince años sin tocar juntos, fueron para nosotros una enorme fuente de emociones", expresó Andrés Ciro Martínez sincerándose ante su público
Por Azul Martinez Flaiman - @azuntvg

No te sorprenda volverme a ver
El último ritual piojoso antes del regreso a los escenarios —inaugurado en el Estadio Único de La Plata en diciembre de 2024— se describe como una noche fría cargada de tristeza.
El 30 de mayo del 2009, Los Piojos se despedían de los escenarios tras veintidós años de actividad, en un Estadio Monumental que lloraba ante la partida de su banda favorita.
El 22 de junio de 2025 se presentaba como un nuevo cierre de etapa para la banda. Luego de 16 recitales alrededor del país que permitieron a nuevas y viejas generaciones viajar en el tiempo por los discos que marcaron su adolescencia, revivir lazos que se creían perdidos y compartir una pasión única e inagotable: la de la música que le canta a la realidad de su propio país.
Entre abrazos de hasta cuatro generaciones juntas, grupos de amigos y parejas de todas las edades, Los Piojos volvieron a despedirse. Pero esta vez en un ambiente de felicidad total, agradecimientos y una certeza: "no volverán a pasar quince años ni nada parecido", como aseguró Andrés Ciro Martínez en más de una oportunidad.
Lo que sí se mantuvo fue el frío, el viento, la tormenta amenazante y ese sentimiento de estar viviendo un momento único e irrepetible en la historia de la banda.
En 2025, ese sentimiento se transmitió de generación en generación, como los discos, las dedicatorias de canciones y las pasiones heredadas de hermanos, padres o tíos a adolescentes y niños. Alimentando un ciclo que parece no tener fin y ser parte esencial de la vida de cada argentino conforme pasan los años. Es ahí donde las generaciones menores empiezan a vivir en carne viva eso que tanto han escuchado contar y visto a través de fotos y videos.
El mito y el sueño se convierten en lo mismo y se hacen realidad.
El recital en la noche más fría, pero con el sentimiento más vivo que nunca, fue efectivamente la despedida de la banda en River…la de 2025. Una noche similar a la del 2009 en lo climático, aunque marcada por la alegría y el reencuentro como protagonistas.
Fantasmas peleándole al viento
El cielo nublado, surcado por aviones que se perdían entre nubes tormentosas, daba la bienvenida a cada fanático en su rincón del estadio. La noche avanzaba sin tregua, y el viento cortante hacía temblar incluso a los más abrigados. Banderas de todos los tamaños flameaban, atravesando el campo entre camperas gruesas y pilotos de lluvia.
Pasadas las 21, las luces, que hasta ese momento iluminaban todo el estadio, se apagaron. El piojo infinito iluminado de azul flotaba como un símbolo de lo que estaba por venir.
"Arco" seguido de "María y José" fueron los elegidos para darle comienzo a una noche inolvidable para todos los presentes que saltaban y cantaban a pesar del frío viento y una lluvia finita que mojaba más de lo que parecía.
Para "Hoy es hoy", Ciro cubrió su cara por completo con una bandera argentina mientras entonaba un relato crudo que también funcionaba como un llamado a la acción para el pueblo.
"Canción de cuna" calmó el pogo pero encendió las almas. Fue dedicada "a los viejos piojosos" que compartían esa noche con sus hijos, y algunos hasta con sus nietos.
Una gran conmoción recorrió el predio: padres que abrazaban a sus hijos, o los subían a los hombros entre lágrimas.
“Merecido”, “San Jauretche” y “Luz de Marfil” protagonizaron un momento de emoción total, con “Verde paisaje del infierno” —su quinto disco— como protagonista, y “Fantasma”, directamente desde “Máquina de sangre”.
“Pistolas”, una de las tantas canciones que significaron un viaje en el tiempo, fue interpretada por tres invitados especiales: Caetano Buira, Alejandro Ciro Martínez y Danilo Fernández.
Los hijos de Dani, Ciro y Piti, respectivamente, se hicieron presentes, generando un momento que ponía en evidencia el traspaso del legado piojoso de una generación a la siguiente, tanto arriba como abajo del escenario.
“Reggae rojo y negro” representó el momento de Piti Fernández con el público. Para calentar motores en una noche fresca que no daba tregua, la canción contó con Antonio —otro de sus hijos e integrante de La Franela— y Rodrigo Pérez, integrante de Ciro y Los Persas, como invitados especiales.
Hoy, amanecer, hoy es renacer
Las luces se apagaron por completo y un video que repasaba momentos desde sus inicios hasta el último recital que brindaron en 2009 estremeció a los presentes mientras el tecladista Juan Cucchiarelli interpretaba en soledad la melodía de "Ruleta".
Así, se dio inicio a uno de los momentos más emotivos de la noche: el homenaje a Gustavo “Tavo” Kupinski con su hermano Mateo sobre el escenario en voces y guitarra para "Sudestada", canción de su autoría en la que cada integrante tomó el micrófono para cantar un fragmento.
"Vals inicial" fue la transición perfecta que contó con la participación de un ensamble de cuerdas dirigido por Juan “Pollo” Raffo, que acentuó su dramatismo absoluto.
“Desde lejos no se ve” y “Ay ay ay”, dos pilares indiscutibles de los rituales piojosos, aparecieron para revivir el pogo y encender cada rincón del estadio, junto a sus pequeñas costumbres que unieron a los presentes en un momento único.
“Ando ganas” planteó una pausa breve, ya que las canciones que siguieron no dieron tregua.
“Taxi Boy”, “Tan solo” y “Los mocosos” exigieron al público llevar sus energías al límite. Ellos, entregados, saltaban y cantaban como si así pudieran retener a la banda y evitar que la despedida llegara a su fin.
Aunque nada me ata de tu amor estoy preso
"Escribí unas cositas lindas mientras venía para acá en la combi", dijo Ciro, sincerándose y dando inicio a uno de los momentos de mayor emoción de la noche.
En sus palabras, agradeció tanto al público como a sus compañeros —los viejos y los nuevos—, destacando sus virtudes y su compromiso.
"Estos dieciséis shows, después de quince años sin tocar juntos, fueron para nosotros una enorme fuente de emociones. Primero, por ver la locura desatada en todos ustedes, viniendo con sus familias y amigos. Verlos en los alrededores de los estadios de cada ciudad y en redes sociales, con sus remeras, banderas y demás.
Para nosotros fue volver a juntarnos con compañeros después de mucho tiempo. Nos reencontramos desde otro lugar, después de no trabajar juntos por muchos años. (…) Con Piti siento una conexión como nunca antes", expresó.
Piti, visiblemente emocionado, se acercó a abrazarlo. "No sabía de esto, eh", aclaró el guitarrista al público.
Acompañado por los aplausos y el aliento de todo el predio, el discurso llegaba a su fin con agradecimientos también para el equipo detrás de escena, y con una distinción clara entre aquella despedida del 2009 y lo vivido esa misma noche.
"A diferencia de aquel 30 de mayo —aunque también hacía mucho frío—, el sentimiento era de tristeza, de bronca. Hoy es un sentimiento de alegría. Y como les dijimos: no van a pasar ni parecido a quince años para que volvamos a tocar.” sentenció antes de introducir la siguiente canción.
"La última vez que esta banda presentó un tema nuevo en vivo fue en 2007", recordó antes de tocar "Paciencia", la nueva canción que habían presentado el 21 de junio en el mismo estadio y que fue grabada en esta nueva etapa. Fue disfrutada por todo el público como una señal de esperanza. Cuando y como sea que vuelva, hay Los Piojos para rato.
Otro momento que erizó pieles fue “Maradó”. A 39 años de, en palabras de la banda, “el gol más grande de todos los tiempos”, Diego Armando Maradona fue homenajeado no solo con la canción en su honor, sino también con la proyección de su majestuoso gol contra Inglaterra. En un estadio repleto, el público se unió en un grito de victoria al verlo triunfar, más de treinta años después.
En una noche que parecía llegar a su final, por fin llegaron muchos de los temas más esperados: “Ruleta”, “Como Alí”, “Morella” y “Bicho de ciudad”. Cada uno con su energía característica, desatando grandes rondas de pogo y lágrimas.
“Muévelo”, por su parte, funcionó como un momento de unión y celebración. Durante la canción, personas del público fueron elegidas para subir al escenario, y cada integrante fue presentado y aplaudido.
Voy a llevarte en mí
"Pacífico" llegó como un comienzo de despedida agridulce. La canción, perteneciente a "Civilización", el séptimo y último disco de estudio de la banda, fue coreada con emoción mientras se proyectaban en las pantallas tatuajes de todas las ilustraciones de piojos que representaron cada etapa, incluido el piojo infinito.
"Último tema de la noche", anunciaba Ciro iniciando su clásico juego de "sí" y "no" junto al público, que contó con una interpretación de Juana Azurduy y culminó con "El Farolito", seguido de "Genius". Dos canciones que marcan la energía piojosa y parecían señalar el final.
Aunque se sabe que los falsos finales existen, la catarata de joyas e hits y el reloj que indicaba las 00, hacía pensar que solo quedaba pendiente la despedida con la lectura de las banderas.
En completa oscuridad y ante la sensación inminente del final, se escuchó desde el escenario: “Betembó, betembó”.
Así comenzaba “Babilonía”, un clásico indiscutido y favorito de todos, coreado en cada silencio que se produjo a lo largo del ritual y de, prácticamente, todos los anteriores.
Una figurita difícil que todos deseaban escuchar.
El Monumental se inundó entonces con un calor nunca antes sentido esa noche; el campo estalló en pogos, y las plateas enloquecieron entre saltos y vítores.
“Cruel” fue la última canción completa de la noche. Se esperaba “Finale”, el tema con el que acostumbran cerrar los shows. Sin embargo, “Buenos días Palomar”, una joya guardada, fue la elegida para cerrar esta despedida. La última canción de su último disco de estudio marcó el fin de una noche histórica, mientras Ciro y Piti leían las más de cincuenta banderas repartidas por todo el estadio, flameando con el fuerte viento o colgadas en las bandejas de las plateas.
"Llegar, buscar, jugar, abrir/amar, caer, dejar, sufrir/volver, probar, pagar, seguir", dice su letra, relatando el camino vivido tanto por los fanáticos como por los integrantes de la banda durante quince años sin reunirse.
Tras saludar con una reverencia, la banda se despedía finalmente del icónico escenario, por tiempo indefinido.
En completa soledad, Ciro interpretaba por última vez el Himno Nacional Argentino acompañado de su armónica, mientras en las pantallas se proyectaba una bandera argentina formada por la iconografía referente a la banda.


