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Candidatas en la República Argentina: una noche lésbica en Konex de la mano de Paula Trama, Susi Pirelli y Lesbiandrama

28 jul
3 min de lectura

La noche del sábado en el Konex fue una celebración de la música hecha entre amigas, colaboraciones y complicidades


Por N. Fernández - @anyerfotografia


Lucy Patané y Paula Maffia en Niceto Club x @sofiabulgarelli.ph
Lucy Patané y Paula Maffia en Niceto Club x @sofiabulgarelli.ph

Con Paula Trama, Susi Pirelli y Lesbiandrama compartiendo escenario, el espectáculo recorrió distintos proyectos musicales y terminó con una sala llena de energía, cuerpos en movimiento y un público que respondió de principio a fin.


Con el telón abriéndose lentamente, Paula Trama fue la encargada de inaugurar la noche. En un recorrido por distintas etapas de su discografía, abrió con Helados verdes, de Los Besos, y continuó con Canción del Ballotage. Antes de interpretar Limeña, compartió una anécdota detrás de la canción: está inspirada en La flor de la canela, de Chabuca Granda, y contó que hace poco descubrió que ese clásico también había sido escrito para una mujer. El momento, íntimo y cálido, dio paso a Copia viva y La cascada de tu pelo enredado.


El primer bloque cerró con Destino y Hechizada, una canción que adelantó formará parte del próximo disco de Los Besos, dejando al público con un pequeño anticipo de lo que viene.

Con la entrada de Inés Copertino, el escenario se transformó por completo. Un cambio de vestuario marcó el comienzo del segmento de Susi Pirelli, donde Paula pasó a la batería e Inés al piano para interpretar Texto. Le siguieron Humo Azul y Declaración Jurada, consolidando la química entre ambas y el tono lúdico que caracteriza al proyecto.


La segunda parte del set continuó con Bolsa de mano y Subtítulo: te amo, interpretada con las dos artistas sentadas en el centro del escenario, en uno de los momentos más íntimos de la noche. Después llegó Poquita fe, antes de que el humor tomara completamente el control. Como cierre, leyeron una nota firmada por "Susi Pirelli" en la que anunciaban una clase gratuita de “aquagym en seco”. La propuesta no quedó solo en el chiste: toda la sala se puso de pie para seguir las indicaciones de la maravillosa Roki Fernández (baterista de Amor Elefante), mientras sonaba Papaia. Entre risas, saltos y movimientos sincronizados, el telón volvió a cerrarse.


Tras un breve intervalo, con el telón todavía bajo, una voz rompió el silencio con un llamado que encontró respuesta inmediata en toda la sala: "¡Lesbianas!". Era Paula Maffia, que apareció junto a Lucy Patané para dar comienzo al último bloque de la noche: Lesbiandrama. Con Roki Fernández en batería e Inés Copertino en teclados, la banda, formada especialmente para la ocasión y sostenida sobre una red de préstamos y colaboraciones entre proyectos, arrancó con Canciones de amor y Otros animales.

Las luces se tiñeron de rojo para acompañar la intensidad de Ya no quedan, uno de los puntos más altos del recital. A partir de ahí, el show entró en una recta final sin descanso: La del avión, El dedo en el renglón, Trago sin terminar, con la participación de Rochu Bermandiner (integrante de Amor elefante), y Bolero, junto a Ignacia Etcheverry, fueron ampliando el carácter colectivo de la noche. Después llegaron Corazón licántropo y Polvo, antes del gran cierre con Muchacha desquiciada, que reunió sobre el escenario a Paula Trama junto al resto de las artistas, y Maffía gritó “Con 5 lesbianas me hago alto guiso”.


Cuando parecía que todo había terminado, todavía quedaba un último regalo. Lucy Patané y Paula Maffia interpretaron Viento helado, el inolvidable tema de Rosario Bléfari. Sin la intensidad eléctrica del resto del show, el cover funcionó como un cierre emotivo para una noche atravesada por la amistad, la música y una comunidad que convirtió al Konex en un espacio donde cada canción se sintió compartida.


Como cierre, todas las artistas volvieron a subir al escenario para agradecer el apoyo a la música independiente y, como no podía ser de otra manera, invitaron al público a encontrarse el 6 de agosto en el Congreso por la Ley de Tierras. Más que una sucesión de canciones, la noche fue una muestra de una escena que se construye de manera colectiva. Mujeres que pasan de un instrumento a otro, que forman parte de distintos proyectos, que se prestan escenarios, canciones y afectos sin perder nunca su identidad. Todo encaja con una naturalidad que solo puede surgir de una comunidad que se sostiene mutuamente.

Una noche de la que el público sale sintiéndose parte de algo más grande. No solo por las canciones, sino por la certeza de que esa comunidad no termina cuando se encienden las luces de la sala. También está en las calles y en cada espacio donde estas artistas siguen haciendo de la música una forma de encuentro y de resistencia.


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