top of page

Aliados en un viaje: Divididos celebró sus 38 años en Movistar Arena

6 jul
2 min de lectura

En medio de la fiebre mundialista, la banda consolidó su apuesta por la unión del pueblo argentino a fuerza de himnos históricos y nuevas canciones


Crónica: Azul Martinez Flaiman - @azuntvg

Fotos: Sofía Bulgarelli - @sofiabulgarelli.ph



En los alrededores del Movistar Arena, narices frías pegadas a las vidrieras de los locales intentando pispear el resultado final del partido que estaba dejando afuera del Mundial a Paraguay frente a Francia.

Adentro, esa misma fiebre mundialista que se viene palpando hace semanas se hizo bandera.

La gran pantalla atrás del escenario mostraba dos retazos de tela: uno celeste y uno blanco, cosidos con aguja e hilo quirúrgico. Se esbozaba la tapa del último disco de Divididos, el homónimo que representó una apuesta por la unión del pueblo.


"Esa sutura es un poco una expresión de deseo. Juntar eso de nuevo, esa polarización, tratar de que con esa sutura, en algún momento, los hilos se disuelvan y suceda eso que todos queremos: la unión de los argentinos. Queremos coser esa división para aliarnos en este viaje", declaraban en entrevista con Rolling Stone a fines del 2025.

Resumían así su deseo y el impacto del disco en su público y en su show en vivo, donde esa alianza se consolidó y cada asistente confirmó con sus gritos el compromiso de hacerle frente al aislamiento y la división, de unirse de una vez. Que nadie se salva solo.


Por esas cosas que nos hace el tiempo, diría Mollo, se juntaron varias generaciones —entre saludos sudorosos, vasos de litro y remeras negras—, conformando un conjunto sólido de argentinos tras ese mismo anhelo.

Entre versos que funcionaban como espejos y señales, la banda recorría sus mayores hits como Dame un limón, El 38, Spaghetti del Rock ya devenidos en himnos de nuestro rock, sus nuevas canciones después de 15 años como Bafles en el mar y Mundo ganado, y hasta clásicos de Sumo se hicieron presentes a pedido del público.

Con Alambre González y Carolina Cohen como invitados especiales, lo cierto y lo impensado, lo frágil y lo intenso se encontraron en cada corazón que se abría a este ritual al ritmo de Qué Tal y Sucio y Desprolijo, entre otras.


Así, entrelazados músicos y público, abrazaban la fuerza de la argentinidad. La de la esperanza a la que nos aferramos cuando se nos da vuelta el marcador y ese abrazo de gol que nos damos y se transforma en abrazo de pogo en noches como esta.


La banda seguirá celebrando su trayectoria con ocho noches —el 19, 20, 26 y 28 de agosto, y el 10, 11, 15 y 17 de diciembre— en el Teatro Flores porque el viaje todavía no termina.


Entradas a la venta a través de Passline

bottom of page