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Va a escampar: La Vela Puerca celebró sus 30 años de trayectoria en Rosario

  • 3 dic 2025
  • 4 Min. de lectura

Con entradas agotadas y un show que se vivió como una fiesta, la banda uruguaya recorrió sus grandes himnos junto a su familia argentina, totalmente entregada.


Crónica: Azul Martinez Flaiman - @azuntvg

Fotos y videos: Isaac Alario - @alarioshots_



Este 2025, La Vela Puerca celebra 30 años de música con una gira aniversario que recorre los escenarios más importantes del continente, con un show que combina sus grandes éxitos, algunas sorpresas y la energía que los convirtió en una de las bandas más queridas del Río de la Plata. Después de un Estadio Ferro explosivo, la banda llegó a Rosario para compartir una nueva noche de celebración junto a su público.


Una vez más, la banda habilitó el reencuentro de una familia extendida por toda la región para disfrutar de sus canciones favoritas, pero también de ese cálido ambiente que caracteriza a sus recitales, protagonizado por grupos de amigos con sus banderas, niños viviendo su primer show y parejas de todas las edades.


Fue una noche que reflejó lo catártico y necesario que es para su público volver a escuchar esas canciones en vivo, verlas cobrar vida para aferrarse a lo que inspire, soltar lo que pese y abrazar al de al lado aunque sea un desconocido que nunca van a volver a ver, con ese sentimiento tan propio de la banda y su gente: la convicción de que va a escampar.


En esta tarde-noche azotada por el viento, Barfeye fue el encargado de abrir el escenario y calentar motores para lo que se venía, acompañado de aplausos respetuosos.


Pasadas las 21, las luces se apagaron y la banda entró en escena desde el costado derecho del escenario, en manada hacia el reencuentro con un grito efervescente que domaba el anfiteatro al canto de "vamos la vela de mi corazón".


"El viejo", su clásico indiscutido fue el elegido para abrir el viaje en el tiempo que sería la noche. "El profeta", "Sobre la sien" y "Sin avisar", se sumaron marcando un recorrido entre sus canciones más amadas por el público y sus discos más emblemáticos.


"El bandido salto de mata" y "Burbujas" subieron la apuesta, desatando los primeros pogos intensos y sostenidos sobre el cielo naranja que amenazaba con llover en cualquier momento.


En ese tramo empezó a aflorar algo muy propio de la banda: su fraternidad arriba del escenario. Entre chistes internos, risas y señas con el público, los artistas se movían en su hábitat natural. Esa energía bajaba al instante hacia el público, que respondía con saltos, gritos y una entrega total.


El clima no parecía importarle a ninguno de los presentes. Cantaban con los brazos y las banderas en alto coreando las letras de "El soldado de plomo", "Escobas", "Clarobscuro" y "Polidoro", canciones que han acompañado el recorrido de la banda y del público desde hace años.


La amenaza naranja finalmente se hizo real y las gotas emepzaron a caer sobre las cabezas, inaugurando dos momentos claves para el show: "Un frasco", de uno de sus discos más exitosos y queridos, "A Contraluz" (2004), fue cantada por completo bajo la lluvia, que empezó a mermar justo cuando sonó "Va a escampar".

En una de las canciones más inspiradoras de la banda, donde hacen referencia directa al cielo despejándose, la tormenta aflojó como si confirmara el mensaje: "siempre escampa".


Sin embargo, la calma duró poco: a la hora de "Tormenta", "La Pastilla" y "No sé" las gotas volvieron para acompañar un momento dedicado a su último disco de estudio, "Discopático" (2022).


Automáticamente después, una seguidilla arrolladora se apoderó del predio y, por momentos, incluyó la participación de Manolo: “Por dentro”, “Común cangrejo”, “La sin razón”, “Pedro”, “Mañana”, “Todo el karma” y “Haciéndose pasar por luz”. Un bloque intenso que mantuvo al anfiteatro en movimiento permanente.


El show tomó un respiro con un tramo más calmo liderado por Sebastián "enano" Teysera. “Para no verme más” y “Ves” ofrecieron un momento de cercanía y quietud, acompañado en coros antes de volver a estallar.


Con el final acercándose, la banda se propuso hacer que cada minuto cuente y convirtió las que parecían ser las últimas tres canciones en un espectáculo en sí mismas.


"Colabore", inspirada en las dictaduras militares en Uruguay, Argentina y la región, fue cantada por cada miembro del grupo, e incluso Manolo fue nuevamente invitado al escenario para unirse a un grito colectivo de justicia, mostrando el fuerte compromiso social de la banda.


"Mi semilla" apareció de sorpresa y generó su clásico ritual: con todo el anfiteatro sentado esperando el momento exacto para volver a pararse y cantar.


"Vuelan palos", responsable del ritmo del cántico que venía sonando desde temprano, hizo estallar un enorme “vamos la vela de mi corazón” en cada uno de los presentes, coronando uno de los momentos más especiales de la noche.


Tras despedirse falsamente, volvieron a escena con dos de sus grandes himnos: “Zafar” y “Por la ciudad”, que desató un canto unánime.


"Llenos de magia" cerraba la velada con la energía al máximo, hasta que después de aplausos y cánticos"el enano" accedió a cantar "José sabía" junto a su guitarra y su público.


Al finalizar, la gente—que parecía no querer aceptar el cierre— cantaba “esta es tu casa, podés volver”, y la banda respondió agradecida ante el cariño recibido.

Ese último coro resumió a la perfección la relación entre La Vela Puerca y su familia abajo del escenario: donde sea que toquen, los reciben como a un amigo más. No por nada, cada vez que suena “Por la ciudad", más de uno canta "tengo una banda amiga que me aguanta el corazón” con los ojos llenos de lágrimas.

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