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“Tocábamos en los mismos sótanos podridos”: Lucy Patané y Barbi Recanati unieron fuerzas para celebrar al rock independiente

  • 29 mar 2025
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 30 mar 2025

"Cada vez que tengan que elegir comprar una entrada, agradezco que sea una banda independiente", sostuvo Recanati


Crónica: N. Fernández - @anyerfotografia

Fotos: Augusto Rodríguez - @elpibedelsombrero





El pasado viernes 28 de marzo, Lucy Patané y Barbi Recanati llevaron su música y su inigualable energía al emblemático espacio cultural El Padilla, ubicado en el corazón de Temperley.


Abriendo el show y acompañada por su banda, compuesta por lo que ella misma denominó “conurbanos reales”, Lucy inauguró una noche inolvidable con “Glitter Negro”, la canción que abre su álbum más reciente, "Hija de ruta". Este inicio, cargado de electrizante vitalidad, marcó el tono para el resto del show.

Tras esta introducción, la cantante continuó con un setlist que exploró diversos matices de su estilo, pasando por temas como “Lo caro”, “La maldad” y “Hoteles de fuego”, donde el público no se contuvo y coreó cada verso. Más tarde llegaron “Ya no quedan” y “Un domingo”, ambas piezas de su disco homónimo. Estas canciones trajeron un aire de nostalgia y fuerza emocional, mientras la conexión entre la banda y el público se volvía cada vez más profunda.


Antes de dar paso a la próxima artista de la noche, Lucy tomó el micrófono para compartir una reflexión que resonó en el ambiente. “Tocábamos en los mismos sótanos podridos y hoy nos pusimos de acuerdo para venir y hacer un fechón en Temperley”, declaró, arrancando los aplausos de la audiencia.

El momento más eufórico de la noche llegó con “Vinieron a buscar la paga”, un tema que comparte con Marttein, y a pesar de compartir la misma intensidad que el resto del repertorio, desató un pogo en el centro de la sala. Seguidamente, canciones como “Las dudas y las deudas”, “Ustedes” y “Clavícula” llevaron al público a un viaje introspectivo y catártico.

En un giro inesperado, sorprendió al público con una versión pura de rock de “Llorando se fue”, el clásico de Los Kjarkas, que hizo vibrar las paredes del Padilla y demostró su capacidad para reinventar clásicos desde su propia perspectiva musical. Luego, presentó “Vecindario” como una canción “conurbánica y lesbiana”, consolidando su identidad y la temática que atraviesa su obra.


Casi al final del show, interpretó “Bukakke” y cerró su energético repertorio con “En toneles”, dejando a todos con ganas de más. Fue una noche que celebró no solo la música y el talento, sino también la camaradería de artistas que, fieles a sus raíces, comparten escenarios y pasión por la cultura del rock independiente. Así, la presentación no solo reafirmó su lugar como una de las voces más genuinas del circuito musical actual, sino que también dejó en claro que el conurbano sigue siendo un motor vital de creatividad y resistencia cultural.


La atmósfera fue tomada por Barbi Recanati y su banda, esta vez Lucy Patané volvió a subir al escenario tomando el rol de bajista. Abrió su show con “Los demás”, dejando en claro desde el primer acorde la energía que sería el hilo conductor de este bloque. La intensidad se mantuvo con “Que no”, una canción que hizo que el público continuara los coros con entusiasmo.


Canciones como “Este lugar”, “En la frente” y “Lo que queda” mostraron su versatilidad y su habilidad para combinar letras profundas con melodías contundentes. “Caja de cristal” marcó un momento de introspección en el que la artista reflexionó sobre los cambios a lo largo de los años: “Lo que más cambió no son nuestras carreras o nuestra música, sino ustedes”, expresó, haciendo un guiño cómplice a la audiencia.


El romanticismo y la sensibilidad llegaron con “Para darte” y “Los días que no estás”, esta última una pieza que usualmente interpreta junto a Paula Trama, quien no pudo estar presente. La intensidad volvió a subir con “Fin del mundo” y “Teoría espacial”, una de sus canciones más conocidas, que logró unánimemente encender los ánimos.


Además, sorprendió con un cover de “Todo sigue igual” de Viejas Locas, donde comentó con humor que su banda incluía “integrantes rolingas”. Cerrando el show, interpretó “Arte arte arte”, acompañando el tema con un discurso cargado de significado. “La mayoría de los que vienen a nuestros shows están en la misma que nosotros”, dijo.

Vamos a militar para que vuelvan a haber políticas de Estado. Cada vez que tengan que elegir comprar una entrada, yo agradezco que sea una banda independiente y una banda autogestiva”, agregó.

Patané se sumó al mensaje, destacando la importancia de abrazar los espacios culturales independientes y señalando que “organizar esta fecha fue un placer con el Padilla”.


El cierre llegó con “Nada nadie”, en la que nuevamente compartió una reflexión: “Todo es un bajón y va a seguir siendo un bajón, pero es importante encontrar espacios de escape para mantener nuestra salud mental lo más óptima posible”. Finalmente, la noche terminó con “Frágil”, dejando al público con un sabor agridulce y la sensación de haber sido parte de algo único.

La velada en el Padilla fue más que un recital; fue una celebración de la música independiente, el arte autogestivo y la comunidad que lo respalda. Tanto Lucy Patané como Barbi Recanati demostraron cómo sus propuestas trascienden lo musical, creando un espacio donde el público se siente parte de una misma lucha y celebración. Acompañadas por bandas impecables, ambas artistas ofrecieron un espectáculo lleno de potencia, emoción y conexión genuina. Estos eventos no solo visibilizan el talento emergente y consolidado, sino que también reafirman la importancia de los espacios culturales independientes como trincheras para el arte, la expresión y el cambio.


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