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Nunca morirá este amor: Ciro y Los Persas y el cálido recibimiento rosarino

  • 18 nov 2025
  • 4 Min. de lectura

Un reencuentro esperado, energía en ebullición y una celebración que unió al público piojoso y persa en un solo canto


Crónica: Azul Martinez Flaiman - @azuntvg

Fotos: Sofía Bulgarelli - @sofiabulgarelli.ph



Después de las reprogramaciones, fuertes vientos y alertas naranjas y rojas del sábado 15, Ciro y Los Persas se presentó en el Anfiteatro Humberto de Nito de Rosario el domingo 16 cerca de las ocho de la noche.


Desde más temprano, la expectativa y la ilusión intactas se hacían sentir en las sonrisas, banderas y remeras que llevaba el público durante la presentación de Mezcla Rara, la banda rosarina encargada de la apertura de la noche.


La energía, que se sentía contenida en cada corazón, entró en ebullición con el apagón de las luces.

Colmaron el aire los gritos efervescentes y en escena, la gran pantalla principal se volvió celeste y en letras rojas rezó: "QUÉ PLACER VERTE OTRA VEZ", el nombre de la gira con la que la banda vuelve a arrasar los escenarios. A la vez, la frase de "Antes y después", ese himno coreado hasta el cansancio que sonaría más tarde para hacer a todos levantar sus brazos en lo alto.


Uno a uno, los integrantes de la banda entraron en el escenario oscuro dejando la gran entrada para el carismático Andrés Ciro Martínez y su saco negro brillante, con quien se prendieron las luces y se despertaron aún más gritos.


Con "Banda de garage", "Barón rojo", "Luz" y "Vas a bailar", el grupo comenzó el show dejando en claro su versatilidad y capacidad de generar distintos tipos de emoción en tan poco tiempo.


Para el primer bloque piojoso de la noche, Luli Bass ---la bajista oficial de Los Piojos en su última formación--- se hizo presente en el escenario con sus lentes blancos y bajo verde que tanto la caracterizan. Tímida pero indiscutiblemente talentosa, la bajista brilló junto a la afilada banda en versiones especiales de los hits "Desde Lejos No Se Ve", "Shup-Shup", "Civilización" y "Tan Solo", que hicieron rebotar a los presentes en cada grada del anfiteatro.


Las exitosas y celebradas "Juira!" y "Antes y después" extendieron esa energía.


"Qué placer verte otra vez/ Nos decimos sin hablar

Hoy todo vuelve a empezar/Y será lo que ya fue"


Se coreaba arriba y abajo del escenario, con la alegría del reencuentro en cada palabra, confirmando que se trataba de una conexión única. Una celebración después de meses de espera.


Como muestra de su generosidad, Andrés Ciro cedió el espacio central del escenario a Lulo Isod, el baterista, para presentar su nuevo material.

Aprovechó ese momento para hacer su tercer cambio de la noche —los otros dos habían sido rápidos, entre tema y tema—.


La canción ayudó a bajar algunos decibeles antes de volver al ruedo. "Caminando" y "Mírenla" fueron las elegidas para la vuelta, donde Martínez llevó un saco con estampas reptilianas.


Héroes de Malvinas" erizó la piel de cada persona dentro del recinto, en un homenaje sentido y popular que atravesó cualquier color político.


Las banderas fueron sostenidas hacia el despejado cielo, dejando que el viento las flamee.

Con la emoción a flor de piel, el segundo bloque piojoso no daría respiro.

Nuevamente junto a Luli, las joyitas "Siempre bajando" y "Unbekannt" emocionaron a los más fanáticos de la banda de El Palomar. Y para quienes no las conocían tanto, llegaron "Como Alí", "Pistolas" y "Genius" que no dejaron cadera sin mover.

Además, contaron con la presencia de Alejandro Ciro Martínez en voces y guitarra.


"Ciudad animal", la más piojosa de la agrupación persa, coronaba el momento con su sonido alegre y sus notas de ska.


"Me gusta", "Ruleta" y "Pacífico", se unieron para un trío emotivo de clásicos esperados que desató llantos, saltos y abrazos.


"Servidor" e "Insisto" redoblaban la apuesta. Un doblete también muy esperado y cantado con emoción.


Antes de continuar, el líder decidió responder públicamente a una polémica en la que estuvo envuelto hace un año atrás al hacer un chiste sobre la importancia de los bajistas en un show.


"Esto es para los haters. Ahora en vez de un bajista, tengo dos", dijo entre risas pícaras para introducir el último bloque de canciones de la noche, conformado principalmente por canciones de Los Piojos que fueron interpretadas a dos bajos.


Así, "Luz de Marfil", "El Farolito" y "Astros" fueron las últimas canciones. El público respondió con los brazos al cielo y las banderas en lo alto que protagonizaron la clásica lectura de ciudades por parte del vocalista.


El show llegó a su fin, algunos ya empezaban a acercarse a las salidas. Sin embargo, la ofrenda final del cantante aún no había sucedido.

Como acostumbra, se paró en soledad en el centro del escenario para despedirse y tocar en su armónica su icónica versión del Himno Nacional Argentino.


Un último detalle que fue el broche de oro para una jornada de pasión sostenida por el respeto y el cariño a la patria, el pueblo y el rock and roll.


Un show donde la trayectoria fue celebrada al mismo nivel que lo que vino después, tanto arriba como abajo del escenario, y con un balance perfecto entre las favoritas persas y las infaltables de Los Piojos.


De esta manera, Ciro demostró, una vez más, el éxito de su proyecto solista gracias al cariño y el aguante del público piojoso y persa, que nunca dejará morir este amor, porque sigue siendo uno.

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