No olvidar, siempre resistir: Don Osvaldo y una cita doble en el Microestadio Malvinas Argentinas
- 26 mar
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En vísperas del día de la memoria, la banda repasó canciones de hoy y ayer para unir a distintas generaciones en un encuentro donde la memoria se mantuvo viva y activa
Por Azul Martinez Flaiman - @azuntvg

Fiel a su identidad de rock barrial y compromiso social, Don Osvaldo se presentó dos noches seguidas (21 y 22 de marzo) en el Microestadio Malvinas Argentinas. El público coreaba todo tipo de cánticos políticos en la previa, marcando el pulso de un encuentro que tuvo a la lucha como motor.
Con un aliento futbolero, el público cantaba contra los militares en las vísperas del Día Nacional por la Memoria, la Verdad y la Justicia. La banda liderada por Patricio Santos Fontanet salió al escenario con fuerza: Alma, Políticamente correcto y Morir abrieron el show. Un aguante indiscutible desde el campo y la popular se destinó a la figura del cantante: un tipo sobre todo valiente que se embandera de todas las causas justas.
En el pie de su micrófono —amplificador de la voz que pone en palabras lo que duele—, colgaban pañuelos de todos los colores: blanco por las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, violeta por Ni Una Menos, verde por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
Canciones como Ilusión, Parte Menor, Mis latidos y Puede mantuvieron a los presentes con la energía en alto.
El show fue más allá de las canciones propias, con mensajes apoyando a Palestina, a la comunidad LGBT y recordando a Diego Armando Maradona, brindando un espacio para No Nos Cuenten Cromañón sobre el escenario y reivindicando su propia inocencia con un fragmento de Todo preso es político de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota interpretado en vivo.
No faltaron los clásicos Prohibido, Creo, Una nueva noche fría, 9 de julio ni Los invisibles que hicieron latir el microestadio. Las banderas flameaban acompañando los pedidos de justicia; huellas de resistencia que se hacen carne, cuerpo, salto, grito, llanto, sonrisa y abrazo en personas de las más variadas edades. Niños subidos a los hombros y trapos entregados a las manos del cantante. Patricio —el Pato, amoroso y cercano a su gente— recibió banderas y remeras que se tomó el tiempo de leer y mostrar una por una. "Puede un nazi ser tu gobierno", rezaba una de ellas que sostuvo con fuerza.
Así, la banda recorrió canciones de hoy y ayer para seguir abrazando luchas, poniéndolas en palabras y acercándolas a nuevas generaciones. Un solo grito que representó la unión en tiempos esencialmente individualistas.
La noche terminó con la gente eufórica en un canto de amor: "Suena Don Osvaldo, lo llevo tatuado atrás del corazón/ Me cuida la espalda del que quiera gobernarme la razón". Pato agradeció. Las luces se encendieron y en letras rojas las pantallas enunciaban: "Son 30.000. El Estado no te puede matar". De fondo, su canción Un Demonio despedía a los presentes con la memoria viva y activa.


