No hay sueño que no lleve cicatriz: Divididos adelantó su nuevo álbum con una ceremonia especial en el Movistar Arena
- 15 nov 2025
- 3 min de lectura
Actualizado: 19 nov 2025
La banda compartió la preescucha del nuevo material, un documental sobre la grabación y una entrevista en vivo junto a su público
Crónica: Azul Martinez Flaiman - @azuntvg
Fotos: Olivia Pasman - @oliviapasman.ph

En una jornada única, Divididos reunió 8500 personas en Villa Crespo para recibir su nuevo lanzamiento, tras quince años sin nuevas canciones pero con innumerables encuentros en vivo a lo largo y ancho del país.
"Divididos", su disco homónimo, es el undécimo material de estudio de la banda y llegó acompañado de una ceremonia especial para su lanzamiento.
Proponiendo una pausa al ruido de la rutina actual y su inmediatez, la invitación era clara: reunirse a compartir, como amantes de la música, el nuevo material discográfico, escuchar la entrevista moderada por Darío Sztajnszrajber y celebrar sus 37 años de trayectoria, en los que atravesaron generaciones y se mantuvieron en la trinchera de una tradición rockera que, a veces, parece desaparecer.
En una escucha atenta y respetuosa, los presentes se entregaban a la proyección del documental y el nuevo disco, conectaban con las canciones, permitiéndose frenar y dejarse atravesar. Vivían el presente, disfrutaban del arte y de ser contemporáneos de una de las grandes bandas históricas del rock nacional argentino.
Detrás de bambalinas, Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella también escuchaban atentos y conmovidos.
"Nos emocionamos haciéndolo, escuchándolo, mirando las imágenes y viendo el tiempo transcurrido. Sentía al público y me estaba pasando lo mismo. Estoy orgulloso de lo que hicimos", compartió Mollo, revelando la preescucha compartida también fue un viaje emocional para la banda.
En la entrevista en vivo junto a Sztajnszrajber, se abordaron temas como el paso del tiempo, los procesos creativos, su manera de hacer rock y la conexión entre los integrantes de la banda y con el público, entre otros.
Algunas reflexiones funcionaron como un viaje al núcleo de la banda y su presente
Sobre la relación entre los integrantes y con el público:
"Quizás culturalmente nuestra relación no tiene definición. Somos una fusión de tres almas en sintonía hacia la misma dirección, ¿cómo definís eso?", sostuvo Mollo.
Y agregó: "Las abejas son una unidad, una célula. Tocando en vivo somos como las abejas".
Sobre el proceso del nuevo disco:
"Nos pasamos muchas horas arreglando las canciones minuciosamente, jugando", contó Diego.
"Buscamos seguir jugando, como dicen los gringos play es tocar y jugar. Yo encontré ese juguete que me permite todo esto y además compartirlo", sumó Ricardo.
Sobre la pasión y la creatividad:
"La meta del mundo hoy es no apasionarse con nada, que haya recuerdos. Los recuerdos están en las cosas palpables, no en el celular. Irse al carajo es hacer algo que te apasione. Ojalá todos puedan encontrar pasiones", opinó Catriel.
"Soy consciente de que no hay mucha gente que elija interpretar de la forma en que lo hacemos nosotros. Creo que eso la libertad interpretativa es bastante particular. Si bien hay patrones y ensayo, hay mucho corazón puesto. Somos tan poquitos que si no dejamos nuestra alma ahí, se desinfla un poco", reconoció Ciavarella.
Además, se profundizó en la particular portada del disco: dos trozos de tela, uno celeste y uno blanco, unidos por un hilo negro en el centro.
"Esa sutura es una expresión de deseo. Deseamos que esa herida sane, pero es una construccion interna de cada uno, de tomar conciencia de uno mismo y del otro", compartieron.
Sobre lo que todavía los impulsa:
"Seguimos haciendo lo que aprendimos a hacer hace mucho tiempo y no nos cuesta nada juntarnos un lunes ensayar. Tenemos la bendición de llegar a un montón de gente que nos dice muchas cosas lindas. Gracias por querernos de esa manera, es increíble y es una inyección terrible de amor", aseguró Arnedo.
La ceremonia contó con un último ritual: un fogón a tres guitarras donde el grupo tocó "Mundo Ganado", el single que habían lanzado en 2019, y el clásico "Pepe Lui" junto al público de pie, conmocionado.
Entre lágrimas, besos desde el escenario y un coro que no quería apagarse, quedó claro que lo que había ocurrido excedía la escucha del nuevo material: era una ofrenda recíproca entre la banda y su gente.
Así concluyó la presentación en sociedad del disco homónimo de la banda, un momento único de (des)conexión, pasión, complicidad y reconocimiento a la grandeza de tres hombres que no conciben la vida si no es a través del arte y que, con este evento y este disco, volvieron a invitar al público a hacer lo mismo. A parar la pelota, disfrutar los procesos y no dejarse engañar por "el mundo robot".
Podés escuchar "Divididos" acá:


