Nadie nos podrá detener: Rosario recibió a La Chancha Muda y a su público en una noche única de resistencia
- 21 jul 2025
- 3 min de lectura
La banda encendió una vez más la llama de la cultura como trinchera frente a un presente violento, demostrando que la música sigue siendo refugio y motor de lucha
Crónica: Azul Martinez Flaiman - @azuntvg
Fotos: Sofía Bulgarelli - @sofiabulgarelli.ph

En el marco de su gira "La Expansión", en la que comienza a despedir su último lanzamiento "Quién autoriza?" (2023), combinándolo con un repertorio que recorrió su trayectoria y el poder de sus canciones para encarnar las problemáticas de una sociedad argentina atravesada por tensiones, contradicciones y esperanzas, la banda ofreció una noche cargada de la intensidad y comunión que los caracteriza.
Los alrededores del Centro Cultural Güemes comenzaron a cargarse de energía desde horas antes del show: el público, llegado desde distintos puntos del país, daba inicio al ritual. Reencuentros, risas y abrazos colmaron las veredas en una espera compartida que ya era fiesta.
La apertura de la noche estuvo a cargo de Farolitos, con un set acústico que, sin perder su fuerza combativa, encendió los ánimos y dejó al público listo para lo que se venía. Tras un puñado de canciones, el telón del escenario se cerró, dejando en suspenso la llegada de la banda principal.
Pasados unos minutos, con las banderas en alto y el público abarrotado contra el vallado, el telón se abrió y La Chancha Muda irrumpió con "La Escena", desatando el primer estallido de la noche.
Le siguieron "Asfixia", "Oración para los encerrados" y "Sueña el perro", en un recorrido perfecto por sus cuatro discos, que fue ganando intensidad hasta alcanzar su punto cúlmine con "Resultará", coreada de principio a fin por un público completamente entregado..
Las banderas flameaban al ritmo de cada acorde mientras las rondas de pogo se abrían y cerraban al pulso de "El pulso de los otarios", "Un fuego sepultado en el jardín" y "Cuidadito".
"Lo incierto" fue uno de los pocos momentos de pausa en el show, una tregua llena de lágrimas y abrazos que dio paso a la euforia de "Bicho Raro" y las subidas a los hombros durante "Policarbonatos de plutonio".
"Un Viajecito" apareció como una oda al público, un gesto de reconocimiento a los kilómetros recorridos por los presentes en esta oportunidad y en muchas anteriores.
"Condado", por su parte, representó una ofrenda del público hacia la banda en un canto compartido: "Allá, vamos, a donde quieras/Allá, nadie nos podrá detener".
A la vez, inauguró un momento eufórico protagonizado por su último lanzamiento, con canciones como "Tiempos violentos", "No voy a decir" y "Se cortó la luz".
Arriba del escenario, los integrantes de la banda sonríen, saltan y agradecen.
Gonzalo, el vocalista, visiblemente emocionado, se dirige al público para anunciar que ya están trabajando en un nuevo disco.
"Patas de cabra" y "Mar de fueguitos" parecían marcar el fin de una noche que había representado sublimación y refugio para todos los presentes.
Sin embargo, las últimas canciones de la noche fueron el clásico "Incinerador" y "Escape (Dese prisa)", cerraron la velada con una explosión de energía.
Así finalizaba una noche de comunión y refugio en un contexto marcado por la violencia y el avance de la ultraderecha, donde la cultura permanece viva, demostrando que las luchas siguen quemando, como el sol.


