Hoy repaso todo lo aprendido: Paula Maffia presentó "República Afectiva" en Niceto Club
- 23 may
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En un reencuentro marcado por la sensibilidad y la potencia visceral de su nuevo disco, la artista hizo de la presentación en vivo un ritual colectivo contra el individualismo
Crónica: Azul Martinez Flaiman - @azuntvg
Fotos: Sofía Bulgarelli - @sofiabulgarelli.ph

Era un miércoles de mayo y el frío amenazaba, pero en Niceto Club al abrigo de las guitarras y una voz como guía siempre se genera el calor de una casa calefaccionada.
Esta noche, esa voz era la de la inconfundible Paula Maffia y su flamante nuevo disco República Afectiva. Un conjunto de once canciones que combinan la potencia del power trío y la calma de las baladas.
Con la sensibilidad y la potencia que la caracterizan, Maffia interpretó un repertorio donde su raíz más garajera y cruda convivió de fondo con la delicadeza de las nuevas texturas que explora en este material.
En escena, se robaba todas las miradas con su guitarra mientras el sonido fue fluctuando para acompañar las emociones de los distintos personajes que habita, respaldada por una banda que destilaba complicidad: Lucy Patané, Martín León Benito y Juanito El Cantor, el arquitecto de esta república, con quien también compartió el proceso de su disco debut.
Así, sonaron estrenos imperdibles como Folklore o Club de la Pelea y grandes canciones que la acompañaron en su extensa carrera como Corazón Licántropo.
La gran invitada de la noche fue Mel Muñíz, que se sumó para Cobre, su canción en conjunto que interpretaron entrelazando sus voces para un momento único. El público celebró su reencuentro que marcaba una conexión indiscutida.
El calor de Niceto devenido hogar se completaba con los vitoreos, el canto compartido, los abrazos y las sonrisas abajo del escenario. Con la unión como respuesta ante un mundo fragmentado, frío y despersonalizado.
En esta entrega, tanto disco como show, Paula dio todo de sí. Sus composiciones más complejas, sus interpretaciones más viscerales, sus amigos sobre el escenario, su guitarra afilada. Se trató de un retrato particular y colectivo a la vez del presente que viven los vínculos en la querida república argentina. Un retrato de nuestra república afectiva con el deseo como norte y la herida como inherente y enseñanza, de la que se puede aprender.
En días individualistas y crueles, esa noche demostró que, como reza la canción que bautiza el disco: el mundo es una herida que cierra cantando. Y cada voz presente aportó a sanarla.


