El silencio nos duele: Bifes con Ensalada presentó "Jardín de la Imaginación" en Galpón 11
- 10 ago 2025
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Entre plantas, performance y un clima de celebración, la banda desplegó en vivo el universo de su primer disco de estudio invitando al público a habitar su jardín
Crónica: Azul Martinez Flaiman - @azuntvg
Fotos: Sofía Bulgarelli - @sofiabulgarelli.ph

Bifes con Ensalada es un proyecto rosarino que se mueve en la intersección perfecta entre la poesía, el neosoul, el pop experimental, un costado más roquero y la performance entendida como una forma de habitar el mundo.
El 1 de agosto lanzaron su primer disco, tras más de cuatro años de trabajo. "Jardín de la Imaginación" tiene como norte la exploración y la búsqueda de romper con la melancolía que caracterizó al proyecto en trabajos previos, abriéndose a nuevos sentimientos y a preguntas existencialistas.
Del cuarto del cantante y compositor Agustín Reyna —el lugar al que llama “el jardín” donde se gestó el disco— hasta su presentación en Galpón 11, todo estuvo atravesado por una cuidadosa propuesta musical, lírica y estética. La escenografía recreaba el jardín de una casa, con macetas, floreros, teléfonos y muebles que sumergían al público en su universo desde el primer momento.
Sofía Casadey fue la artista invitada encargada de comenzar la velada, y deleitó al público con versiones acústicas de sus canciones, acompañándose únicamente de su guitarra.
El escenario vacío parecía guardar, entre la ambientación, un lugar preciso para cada uno de los integrantes de la banda protagonista.
Leandro Casas se dirigió directamente a su batería, mientras el resto de sus compañeros tomaban posiciones: Coti Sheridan a los teclados, Bruno Rita ajustando su guitarra, Lucas Ciliberti afinando el bajo y, al fondo, el trío angelical encargado de los coros —Agustín Pérez, Juana Maidagan y Pecu—, que ocupó su puesto con sonrisas cómplices.
Los aplausos colmaron la sala. El momento había llegado. Reyna se ubicó en el centro de la escena vestido completamente de negro con un saco cuyos apliques reflejaban la luz.
Con guantes y una flor que rodeaba su cuello, primero sonrió al público; luego, se puso en personaje.
"Jardín" fue la primera canción del repertorio, recibida entre vitoreos y más aplausos.
Para "Aparecer", los performers de la noche aparecieron por primera vez en escena, desatando la locura en el público. Maxu Muñoz y Matt Agüero acompañaron a la perfección, con la expresión de sus cuerpos, el compás de un disco tan etéreo como profundo.
"Meamor" continuó subiendo la apuesta para dar lugar a una pequeña pausa necesaria para los presentes arriba y abajo del escenario.
Tras sacarse los anillos y luchar con sus guantes, Agustín, visiblemente emocionado y con una gran sonrisa, dijo: “Voy a hablar ahora, aunque haya un momento pensado para eso. Gracias por estar acá, gracias a quienes hacen este proyecto posible”.
"Se trata de ganar?", uno de los interludios del disco, cumplió en el show la misma función: invitar a disfrutar el momento.
"Dejavú", "Infierno" y "Lo que se ganó" marcaron el rumbo de una presentación que sorprendía a cada paso, por el talento de la banda, las performances impecables y un cantante que domina su voz como un instrumento más, llevándola a donde la canción lo necesite. La alegría fue la emoción central de todo el recorrido, contagiándose en cada interpretación y colmando cada rincón del lugar.
“Tacos” fue uno de los momentos más emotivos y divertidos de la noche. Dedicada “a todos los que se sintieron fuera de lugar alguna vez —o sea, los trolos—”, la canción hizo bailar a todos los presentes al ritmo de guitarras afiladas y una letra que empodera a la comunidad LGBT.
“Siyno” y “Las trampas” fueron las últimas canciones de "Jardín de la Imaginación" que sonaron, acompañadas por performances que daban forma a cada sentimiento que evocaban.
Hacia el final, en un recorrido por los lanzamientos previos que les permitieron reunir público y crecer musicalmente hasta llegar a este punto, sonaron "Hueso márfil", "El invierno", "Mitad", "Ya explotó", "La respuesta" y "Siri", desatando coros y pasos de baile de principio a fin.
“Lienzo” y “La otra mitad” cerraron el set a puro baile y alegría, con el cantante y los performers bajándose del escenario para mezclarse y bailar con el público.
Al regresar, Agustín invitó a todos los integrantes del equipo a subir al escenario para agradecerles uno por uno. “Basta de decirme Bifes solo a mí: somos un equipo enorme de personas que estamos trabajando por este proyecto desde la autogestión. Gracias por hacerlo posible, hermanos”, expresó con una sonrisa.
Finalmente, dedicó unas palabras a todos los presentes, agradeciendo su apoyo tanto al proyecto como al nuevo lanzamiento. Sus frases se fundieron en un aplauso unánime que selló el final de un show en el que el arte rosarino se puso en escena y en valor, recordando que la música puede ir mucho más allá de acordes y letras.


